Una mirada a África como tablero de la geopolítica internacional
lunes, 20 de febrero de 2012
MARRUECOS MUEVE FICHA EN SIRIA
Desde luego, no merece ninguna credibilidad la exhibición de rechazo a la matanza de civiles, invocación de la democracia y los derechos humanos con que estos tres gobiernos piden ahora el fin de Bachar el Asad, hasta hace no mucho, uno de los suyos. De estos tres países, solo Qatar puede exhibir cierto mérito de adhesión reformista. Pese a ello, el propio presidente Obama (muy agradecido a la diplomacia catarí) ha tenido que reconocer por lo bajinis que lo más provechoso para la causa de la democratización del mundo árabe que hay en este país del Golfo, es la cadena de televisión Al Jazeera que, de ser durante la presidencia del presidente Bush el símbolo del poder mediático logrado por el islamismo radical, ha pasado a convertirse en el paladín de la causa de los rebeldes y libertadores.
Mucho más claro es el caso de Marruecos, en eterno proceso de democratización desde los tiempos de Hassán II. Para qué hablar de Arabia Saudí, donde a la larga tradición de oscurantismo y repudio por los derechos humanos, se acaba de sumar una nueva perla, la de la prohibición a las mujeres de participar en los Juegos Olímpicos…
Lo que persigue Arabia Saudí, líder indiscutible dentro de la Liga Árabe, al apoyar el cambio en Siria es justamente lo que Rusia intenta evitar a toda costa: un movimiento indispensable para dar el jaque mate a Irán. Si cae Bachar el Asad, Ahmadineyad se habrá quedado sin el último aliado de confianza que le queda a Irán en Oriente Próximo, la pieza fundamental del eje que tiene su otra pata en la alianza radical de los palestinos de Hamás y el Hizbolá libanés. Además de quedar aislado el principal azote de Israel, el indeseable régimen de los ayatolás quedará debilitado y vulnerable a un posible cambio.
A Rusia y China (de ahí su veto favorable a El Asad), no les hace gracia perder la baza de Ahmadineyad por varias razones. La principal, sin embargo, es lo mucho que ambas superpotencias valoran al actual régimen de Teherán por mantener lejos de su patio trasero euroasiático la influencia occidental y las aproximaciones de la OTAN.
Por el contrario, para el régimen saudí lo prioritario es acabar con un régimen al que considera como su principal enemigo. Pese a que Ahmadineyad asegura que los países árabes le apoyan y que su único problema es haberse convertido en la bestia negra de EEUU, los cables de Wikileaks lo dejaron muy claro: quien entre bastidores pide a Washington con denuedo un ataque militar contra Irán que no deje ni las raspas del programa nuclear de Irán, es Arabia Saudí y sus aliados musulmanes.
En este juego converge, aunque no siempre con un acuerdo total, el pequeño pero muy potente Qatar que, con su papel de “partera del nuevo mundo árabe”, ha emergido como un nuevo referente imprescindible en los foros internacionales.
¿Qué busca Marruecos en el escenario sirio? Pues lo mismo que Qatar: influencia política con la que asegurar sus propios intereses. La prioridad de Mohamed VI es lograr que la comunidad internacional de por buena su anexión del Sáhara Occidental. Pero, para intentar lograr lo que no consiguió Sadam Hussein cuando lanzó las tropas iraquíes contra Kuwait, en Rabat necesitan muchos tantos a su favor en otros escenarios geopolíticos.
sábado, 11 de febrero de 2012
LA SOMBRA DE LA REBELIÓN SIRIA EN LAS RELACIONES ENTRE ARGEL Y RABAT
Es evidente que tanto en Rabat como en Argel, el poder político, pese a los resultados electorales y los aspavientos de reforma, todavía no se sienten a salvo de un posible efecto contagio en sus respectivas poblaciones. Por ello siguen tomando medidas para evitar flancos débiles al descontento popular y, en esta tesitura podríamos situar los recientes gestos con que el Gobierno de Buteflika ha dado lugar a que en Rabat la prensa oficial pueda airear un posible deshielo en las relaciones argelino-marroquíes.
El viaje a Argel del ministro marroquí de Asuntos Exteriores Saadedín al Otmani, el pasado día 23, el primero de un jefe de la diplomacia marroquí a Argel desde 2003, constituye una gran concesión de Argel a Marruecos. Argel es quien lleva la batuta en esta guerra fría entre vecinos que, desde hace 18 años, mantiene cerrada a cal y canto las fronteras comunes que suman nada más y nada menos que un recorrido de 1.560 kilómetros. Y ello por dos motivos: 1) porque fue Argelia la que impuso el cerrojazo en 1994, acusando a Rabat de propiciar el terrorismo islamista en territorio argelino para así hacer necesaria su “colaboración” antiyihadista a cambio de un abandono argelino de la causa saharaui del Frente POLISARIO; y 2) porque entre las dos partes, la más perjudicada por este cierre ha sido la población marroquí que se ha quedado sin una importante válvula de escape ante la deplorable situación económica marroquí, la del comercio y los beneficios del turismo argelino. Prueba de lo segundo es que desde 1994, quien ha presionado a favor de la reapertura ha sido Mohamed VI, mientras Argel decía que ni hablar.
No está claro que la visita del ministro marroquí a Argel desemboque ya en ese eje estratégico del que hablan con optimismo en Rabat. Pero, por de pronto, el nuevo Gobierno de Benkirane, muy necesitado de mostrar avances y cambios (no nos olvidemos que triunfó en unas elecciones donde sólo ha votado el 22,5 % de la población), se apunta un tanto mediático a su favor. Argel, mientras, ha quedado bien con EEUU y, sobre todo, Francia, que en lo de presionar a favor de la reapertura de las fronteras, está haciendo causa común, una vez más, con Mohamed VI. Al Gobierno argelino también le viene bien en el plano interno porque, cuanto más impermeabilizado esté Mohamed VI ante eventuales tormentas desestabilizadoras, más posibilidades tendrán también ellos de librarse de un chaparrón.
A la hora de hablar de repercusiones de la rebelión siria en el Magreb, hay que valorar también los cambios y alineamientos en clave de geopolítica internacional que están aflorando con el debate de si hay que intervenir o no a favor de la oposición que lucha contra Bachar el Asad. Pero eso, lo dejamos para otra, que me voy al programa de radio de Javier Somalo (Debates en libertad) donde vamos a hablar de ello, entre otras cosas, en una sesión dedicada al conflicto sirio.
jueves, 9 de febrero de 2012
RAJOY Y EL SÁHARA OCCIDENTAL: CONTINUISMO CON ZAPATERO
El PP de Mariano Rajoy, que tanto criticó desde la oposición a Zapatero por la abdicación en el papel de España en relación al pueblo saharaui, ha situado su acción exterior en este asunto en una línea de suma y sigue con la acción promarroquí del Gobierno del PSOE con el conflicto en la antigua provincia española. Eso explica que el rey Mohamed VI no haya ni pestañeado por la declaración con la que el ministro García Margallo recibió en Madrid a su colega el ministro de Exteriores marroquí, proclamando el apoyo al derecho de autodeterminación saharaui.
El rey de Marruecos ya le había advertido a Rajoy que la anexión alauita del Sáhara Occidental marca una línea roja que no debe cruzar si no quiere tener los problemas vecinales que tuvo el presidente Aznar en su segundo mandato. En el contexto de argumentaciones marroquíes, para dar por cruzada esta línea roja, basta recordar que el pueblo saharaui tiene derecho a optar a la independencia en virtud de estrictos principios de derecho internacional. Sin embargo, el ministro Saadedín al Otmani, escuchó sin inmutarse al lado de García Margallo y, a su vuelta a Rabat, la prensa más oficialista y palaciega se limitó a correr un tupido velo sobre una frase que para ellos es pura provocación y resaltar los progresos de las relaciones hispano-marroquíes. Es más, algunos hasta dieron a entender que quizás, se equivocaron al temer que Rajoy iba a darles la misma guerra que les dio Aznar en su segundo mandato.
Todos contentos. Rajoy haciendo como que cumple con esa vuelta a la normalidad de la “neutralidad activa” que dice se cargó Zapatero y prometió en su programa electoral. El rey Mohamed satisfecho porque nadie mejor que él sabe que ese cambio es un más de lo mismo que garantiza que España siga sin cumplir con el derecho internacional que acabaría en un pispás con sus pretensiones. Vamos, que lo que le está comunicando Rajoy con esa falsa neutralidad, es: “Quede usted tranquilo. Vamos a seguir sin contestar a esa carta que, con el apoyo de miles de firmas ciudadanas, la Asociación Pro Derechos Humanos de España me ha dirigido para recordarme que España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara y que acabe con el engaño de esos supuestos acuerdos de Madrid de 1975 que ni la ONU ni ningún gobierno español legalizó. Si lo hiciésemos, quedaría claro que es mentira que España ya no tiene nada que ver con el Sáhara y deberíamos cumplir con nuestras obligaciones de potencia administradora y decir la verdad: que la ocupación marroquí del Sáhara es tan ilegal como lo es la presencia inglesa en Gibraltar. Ese sería el auténtico cambio ¿no?”.
Solo con esto, Mohamed VI habrá respirado con alivio porque esa campaña de la APDHE le provoca insomnio y pesadillas. De ahí su buena voluntad en la orquestación del paripé de Rajoy. A cambio, García Margallo completó la delicada mención “prosaharaui” con otra frase, la que aclara que el cómo se va a ejercer ese derecho a la autodeterminación no es asunto del Gobierno español. Lo que aparentemente suena a sentido común para los votantes que creen que España ya no tiene responsabilidades sobre el Sáhara es otro gran regalo para Mohamed VI porque, lo que el ministro español le estaba diciendo implícitamente a su colega marroquí es: “Incumpliendo el art. 73 de la Carta de la ONU, vamos a seguir sin dar voz al pueblo saharaui en la ONU y demás foros internacionales. Así que tienen ustedes vía libre para aprovechar su presencia en el Consejo de Seguridad de la ONU y la hiperactividad de sus amigos franceses para que en Naciones Unidas den cobertura a un arreglo sin referéndum que lleve a la solución autonomista. Les dejaremos manos libres y, si logran salirse con la suya, le haremos tragar la píldora a nuestra opinión pública, como es tradición desde 1975, echándole la culpa al mal funcionamiento de la ONU”.
El PSOE ya estaba en ello. Pero en el caso del PP, lo de “a mi me da igual cómo lo hagan” tiene un especial significado para Mohamed VI: fue un Gobierno de derechas (el primero de la Monarquía) el que fijó unos límites al desentendimiento y abandono español cuando, el 26 de febrero de 1976, comunicó por escrito al secretario general de la ONU Kurt Waldheim que “la descolonización del Sáhara occidental culminará cuando la opinión de la población se haya expresado válidamente”.
Claro que entonces la diplomacia española, aunque aparentaba haber acabado con las responsabilidades españolas con el Sáhara, por lo bajinis movía hilos con los países de Latinoamérica (por ejemplo) para que los textos de las resoluciones sobre el conflicto pusiesen el acento en que el pueblo saharaui debía expresarse en un referéndum de la ONU justo y libre. Precisamente lo contrario de lo que hizo la diplomacia de Zapatero, maniobrando para que las nuevas resoluciones hablasen de soluciones “justas y mutuamente aceptables” poniendo en un mismo plano a agresores y agredidos.
viernes, 27 de enero de 2012
TÚNEZ: PRIMER ANIVERSARIO DE SU PRIMAVERA ÁRABE
Al cumplirse un año de la caída del dictador tunecino Zine el Abidine Ben Alí, todavía no está zanjado en la orilla norte del Mediterráneo el debate de por qué y para qué se echaron los tunecinos a la calle y no pararon hasta que el hombre que los había gobernado como si el país fuese su finca, decidió subirse a un avión y huir a Arabia Saudí. ¿De dónde salió el impulso a tanta determinación? ¿Estaban los islamistas moviendo los hilos de la revuelta?
El cinesta tunecino Mourad Ben Cheij da su respuesta a estos interrogantes en la reconocida película-documental Plus jamais peur (Basta de miedo) que se ha proyectado dentro de la I Muestra de Cine y Periodismo euroárabes cuyas sesiones se prolongarán hasta el 14 de junio en el Centro Internacional de Prensa de Madrid.
Ben Cheij deja que la historia de aquellos días que siguieron al acto desesperado del vendedor de frutas que se suicidó a lo bonzo para protestar contra una injusticia sin límites, la cuenten algunos de los protagonistas de la Revuelta de los Jazmines: un periodista, una joven bloguera y ciberactivista y una abogada de izquierdas (Radhia Nasraoui) comprometida con la defensa de los derechos humanos. La conclusión que emerge es que los tunecinos se plantaron ante el dictador y su entorno con anhelos muy parecidos a los de los españoles que suspiraban por la democracia en la época franquista. Es más, algunas de las situaciones de los “fichados” y perseguidos por la policía o el temor popular que irradiaba el edificio del ministerio del Interior, resultan familiares para los españoles que deseaban el cambio.
Es también interesante cómo este trabajo refleja ese fenómeno de subidón de autestima nacional que los tunecinos han experimentado al convertirse en ejemplo para otros vecinos oprimidos por cleptócratas. Precisamente ellos que eran ninguneados y señalados despectivamente por sus vecinos como el pueblo del oui-oui, (del sí a todo), de los sumisos habían quedado en un segundo plano en los méritos de la lucha contra la colonización frente a Marruecos o Argelia, han acaparado el mérito de haber sido el punto de arranque de las llamadas primaveras árabes que han puesto patas arriba la geopolítica del norte de África y el mundo árabe. La película explica el sentido de esas manifestaciones de egipcios que, tras la caída de Ben Alí, anunciaron premonitoriamente en sus carteles: “Si los tunecinos han podido, nosotros no vamos a ser menos: el siguiente sera Hosni Mubarak”. Y así fue.
Queda claro además, que en este movimiento, al igual que ocurría en la España del franquismo agónico, los tunecinos no veían en el fin de la dictadura la solución definitiva a sus males sino el punto de arranque del que poder comenzar a caminar. Como dice una de las varias mujeres que hablan en la película: “Sin libertad somos una subespecie de la humanidad”.
EL PAPEL DE LA PRENSA EN LAS DOS ORILLAS
Me quedo con otra reflexión expresada por el periodista cuando alude a la culpa que tuvieron los profesionales de los medios tunecinos en ocultar durante años el talante opresivo del régimen de Ben Alí y cómo su opinión pública se lo hará pagar. Quizás, los profesionales de la orilla norte deberíamos hacer una examen de conciencia análogo, sobre el papel que nuestros medios jugaron en crear una falsa imagen del régimen de Ben Alí, justificando su carácter autócrata con la “diferencia cultural” de su pueblo, la estabilidad que devengaba la dictadura y la supuesta marcha hacia una supuesta apertura democrática que ahora vemos, no existió más que de palabra. ¿No estaremos cometiendo ahora el mismo error con otros países al otro lado del Estrecho?
Volviendo a la película: lo que pide el cuerpo es que Ben Cheij prepare una segunda parte en la que los mismos protagonistas nos cuenten su vision de lo ocurrido durante este año en que las elecciones democráticas han dado una victoria aplastante a Ennhada, el partido islamista. Sabemos que Radhia Nasraoui ya no teme que le corten los frenos a su coche o le asalten su despacho, ni que su marido, dirigente del Partido Comunista haya vuelto a la cárcel o tenga que estar huido. Pero estaría muy bien saber si sigue inquieta porque, como ha dicho en algunas entrevistas, teme que Ennhada no sea, pese a las apariencias, un partido islamista moderado y solo espera a que el personal se despiste para quitarse la careta liberal.
No le pido a Ben Cheij que le pregunte a los protagonistas de la película si valió la pena tanta lucha para que gobierne un partido que, a falta de ideas sobre cómo sacar al pueblo del charco del desempleo, amagan con desplegar seudoprogramas politicos de corte religioso. La cuestión está ya contestada en Jamais plus peur cuando algunos de sus protagonistas dice: “No basta con conseguir la libertad, la libertad hay que protegerla y defenderla”.
lunes, 23 de enero de 2012
Nigeria, el terrorismo de Boko Haram y el factor hidrocarburos
![]() |
| El trazado del gaseoducto Transahariano. |
El reguero de muertos (al menos unos 160) que ha vuelto a dejar en Nigeria este fin de semana el Boko Haram, un movimiento terrorista antes de Navidades completamente desconocido en las crónicas periodísticas, tiene todos los elementos para demostrar que la relación petróleo=conflicto podría funcionar no sólo para señalar con el índice al avieso imperialismo americano.
El movimiento islamista del Boko Haram no está actuando en el escenario donde se encuentran los grandes yacimientos de petróleo y gas que han convertido a Nigeria en una gran potencia productora de hidrocarburos. Pero el recrudecimiento de los enfrentamiento con trasfondo aparentemente religioso, (el sempiterno conflicto entre musulmanes del norte y cristianos del sur), ha obligado a 90.000 nigerianos a convertirse en refugiados en su propio país y amenaza con arruinar esa mediación norteamericana que, como ya contamos, puso proa a otra amenaza de seísmo político que asomó tras la muerte del presidente Yar'Adua.
Entonces, tanto republicanos como demócratas de EEUU se volcaron en un todos a una Fuenteovejuna en Nigeria para apagar el conato de incendio y asegurar la sucesión y permanencia del actual presidente Jonathan Goodluck. La razón de tanto interés es política (el proceso de reformas gestionado por Goodluck en una zona clave para la política estadounidense en África) y económica: Nigeria, segundo productor de petróleo africano, es el quinto país en la lista de principales proveedores del oro negro importado por EEUU al que Nigeria le vende el 40% de su producción.
![]() |
El ambiente de preguerra civil abonado por este nuevo brote de yihadismo africano pone en peligro las inversiones extranjeras que requiere este colosal proyecto y siembre dudas sobre la buena salud de la producción petrolera del Golfo de Biafra. Qué casualidad que Boko Haram haya hecho tan sonada aparición coincidiendo con el apretón de tuercas americano-europeo a Irán y la forzosa búsqueda de fuentes de abastecimiento alternativas a los suministros del Golfo Pérsico…

