Una mirada a África como tablero de la geopolítica internacional

sábado, 5 de febrero de 2011

SÁHARA: EL PELIGRO PARA MARRUECOS DE LOS RESCOLDOS DE GDAIM IZIK


Participantes de la reunión saharaui que el pasado día 29 hizo en Marrakech balance de los dramáticos sucesos de Gdaim Izik y reivindicó el arranque de la protesta del campamento. Mohamed Fadel Alí Brahim asoma el segundo de izquierda a derecha.

Ya en noviembre hubo unanimidad en que el plante del campamento Gdaim Izik, a 18 kilómetros en El Aaiún, había arrancado como una protesta saharaui para exigir trabajo y una vida digna. La noticia de una reunión celebrada en Marrakech el pasado día 29, a la que asistieron unos cien intelectuales, empresarios y líderes tradicionales saharauis, parece confirmar el dato que convierte esta revuelta en el precedente de esa explosión de indignación popular que en Túnez acabó con Ben Alí y en Egipto ha acorralado a Hosni Mubarak.

Las fuerzas de ocupación marroquí sofocaron la protesta con una masacre que, del campamento, se extendió a El Aaiún. Aquello se quedó en un conato pero las desapariciones de saharauis, las detenciones arbitrarias, las palizas, los saqueos de viviendas donde se degolló, violó a las esposas, hermanas y madres, apaleó a los niños y se arrasaron los bienes tanto de los que se manifestaron como los que no, han dejado unos rescoldos que podrían prender el incendio en un ambiente que, con lo de Túnez y Egipto, tiene ahora doble motivo para calentarse.

Reflejo de este estado de ánimo es que, ante luz y taquígrafos (la reunión estuvo abierta a la presencia de la prensa marroquí), los participantes del evento en Marrakech fueron subiendo a la tribuna de oradores para hacer balance de la tragedia que se desencadenó con el asalto militar marroquí al campamento. No fue precisamente para apoyar la versión oficial con la que el régimen de Mohamed VI, con la ayuda de sus aliados los Gobiernos de Sarkozy y Zapatero, ha intentado ocultar la verdad atribuyendo la revuelta a un sórdido contubernio manejado por islamistas de Al Qaeda conectados al Polisario.

El comité organizador del acto de Marrakech ha rechazado esta versión y ha cuestionado el informe de la comisión parlamentaria a la que el Gobierno de Rabat encargó una investigación de lo ocurrido. Como prueba de que Rabat ha mentido, los saharauis que hablaron en Marrakech se han declarado sin tapujos como los responsables del comienzo de la protesta. Dato importante, han lanzado una dura advertencia al régimen de Mohamed VI en un comunicado final: las causas que desencadenaron la protesta persisten y amenazan con conducir a “más tensión social y política” y, para desactivar el peligro, las autoridades deberían empezar por liberar a los detenidos.

El mensaje es claro en un momento en que todos los autócratas y dictadores, incluso más al sur del Sáhara, miran de reojo la ola del tsunami por si acaso cambia súbitamente de rumbo y les alcanza. Cada uno hace lo que puede para prevenir la llegada de la ola. Unos, como es precisamente el caso de Mohamed VI, saboteando las citas en Facebook para que no prospere el llamamiento a la explosión de la ira en su contra que ya se ha hecho para el próximo día 20. Otros, como es el caso de Abdelaziz Bouteflika en Argelia dándose prisa en eliminar motivos de disgusto con medidas como las que el pasado jueves han acabado con el toque de queda que llevaba vigente en el país desde hace 19 años. Pase que lo que pase, pues a Bouteflika también le amenaza una convocatoria de manis, a Obama, le ha gustado su maniobra acompañada por la solemne promesa de dar también mayor manga ancha a los partidos de la oposición.

Vamos, que no es momento, ahora que EEUU le ha advertido a los autócratas árabes que se acabaron las contemplaciones con sus métodos represivos, de sofocar posibles brotes de descontento popular como Mohamed VI hizo en noviembre en El Aaiún. De ahí que resulte difícil comprender esas informaciones que hablan de reuniones secretas entre el Frente Polisario y Marruecos y que, según se dice, podrían desembocar en la implantación de un plan Baker II que los invasores alauitas rechazaron cuando se sentían fuertes.


¿INICIATIVA DE TRIBUS SAHARAUIS?


Volviendo a lo de la reunión saharaui de Marrakech. La información sobre el evento fue recogida por varios medios marroquíes
en lengua árabe (otro ejemplo es la página del diario Al Watan de la imagen a la derecha) que incluyeron el texto del comunicado final. En estas crónicas se subraya que el encuentro fue el asunto de una sola tribu, los Ait Lahsen. Al enterarme de que entre los asistentes se encontraba Mohamed Fadel Alí Brahim, el antiguo funcionario de Hacienda en la provincia española del Sáhara del que ya hablé en este diario (leer aquí y aquí), le pregunté si se trataba de una iniciativa tribal.

Me reconoció que, efectivamente, la reunión fue convocada por un comité integrado exclusivamente por gente de los Ait Lahsen pero, insistió, la razón de ello no tiene que ver con ninguna estrategia tribal sino con la pura dinámica de los hechos. Me contó que los Ait Lahsen, a los que él pertenece, forman parte de la tribu fronteriza de los Tecna que, como otros grupos saharauis, tienen parientes a un lado y otro de las fronteras del Sáhara. Su ubicación en torno al límite septentrional del territorio, les hizo sospechosos (ya en tiempos de la colonia española) de simpatizar en exceso con los sultanes alauitas. Tanto, que el propio rey Hassán II, padre de Mohamed VI, apostó por ellos cuando en 1991 movió ficha para inflar con supuestos simpatizantes de la anexión, el censo de votantes para el referéndum de autodeterminación que la ONU iba a organizar para el Sáhara: los parientes de Mohamed Fadel a los que la colonización había dejado del otro lado de la frontera, formaron el grueso de la avalancha de miles de colonos de lo que se llamó la Segunda Marcha Verde sobre El Aaiún.

Al final, el referéndum de la ONU no se celebró y estos Ait Lahsen llegados del sur de Marruecos, fueron relegados en una barriada de miserables chabolas de El Aaiún. De nada ha servido que reclamasen trabajo y, sobre todo, terreno para construir una vivienda digna porque en la ciudad no quedan fincas disponibles. La culpa no sólo es del desmesurado crecimiento que ha experimentado la ciudad sino, sobre todo, de la estrategia con la que los representantes de Rabat han pagado los servicios del que sí es su abnegado peón, el líder del Corcas Jalijenna Uld Rachid. Por lo visto, las historias que circulan por El Aaiún sobre la codicia y amasamiento de riquezas de este oscuro personaje y su familia, nada tienen que envidiar a las que en Túnez alimentó el clan de los Trebelsi.

Hartos de la situación, esta comunidad de damnificados saharauis constituyó un comité de representantes que se encargaron de transmitir al Gobierno de Rabat un “hasta aquí hemos llegado”. Como vieron que no se tomaban en serio sus demandas, se marcharon de El Aaiún a plantar las primeras jaimas de lo que pasó a ser el campamento de Gdaim Izik. Pronto se les unieron saharauis de otras tribus como los izarguiyin y los erguibats.

Mohamed Fadel no estuvo en el El Aaiún durante los días de batalla campal, aunque sí tiene parientes víctimas de la represión. Pero dice que, según lo que se contó en Marrakech, el tribalismo asomó en el campamento cuando el comité saharaui que negociaba una solución con las autoridades, rechazó la exigencia de que Jalijenna Uld Rachid apareciese como el responsable del final feliz. El acuerdo estaba a punto pero, el jefe del Corcas no sólo reaccionó empujando para que los marroquíes entrasen a saco en el campamento, sino que avisó a los suyos (erguibats) que estaban allí, dándoles la consigna que abandonasen el recinto. La buena noticia es que no le hicieron caso.

¿Y ahora qué? El comunicado de los Ait Lahsen dice que hay que seguir con lo que la represión sólo interrumpió. Exigen que se acabe con esa exclusión tribal que arrastran por ese injusto estigma de promarroquíes pero, dice Mohamed Fadel, sus planteamientos están abiertos para que, como en los campamentos, todo el que sienta que tiene que luchar por sus derechos, se una. Para que no haya dudas puso mucho énfasis en ello en su intervención en Marrakech y en una carta que envió a los demás asistentes días después. Para quienes quieran leer su texto, aquí lo tienen en este enlace.

viernes, 21 de enero de 2011

¿DE QUÉ VAN A HABLAR ZAPATERO Y SARKOZY?

¿De qué van a hablar hoy Zapatero y Sarkozy en su encuentro en París? Decían los informativos que, en cuanto terminase el Consejo de Ministros, Zapatero salía disparado en un avión para Francia para hablar con su colega el hipepresidente Sarkozy de la crisis económica. Pero seguro que, además, algo cae en ese encuentro sobre el tema del Sáhara Occidental. Una vez más, Zapatero y Sarkozy han quedado coincidiendo con el comienzo de una nueva ronda de diálogo entre el Frente POLISARIO y Marruecos en EEUU y, parece ser, Mohamed VI está algo inquieto con la actitud que está tomando la diplomacia americana en el asunto.


Sin duda que el tema económico es el plato fuerte de las conversaciones Zapatero-Sarkozy. Pero seguro que ese “lanzar a comunidad internacional un mensaje tranquilizador” hay que traducirlo no tanto porque Zapatero lleve en su carpeta soluciones e iniciativas geniales para apuntalar el euro, sino más bien, en clave de lograr un capote público de Sarkozy para callar los rumores de que España pueda ser el siguiente roto a la griega de la ya maltrecha solvencia europea.

A Sarkozy también le conviene cerrarle el paso a los malpensados que con sus habladurías contribuyen a disparar el precio de nuestra deuda y estrechar el cerco de los números rojos a nuestras finanzas. Pero es que, además, Zapatero también tiene que contar con su apoyo en relación con ETA, para que tenga cierto aire de credibilidad esa posibilidad de tregua y diálogo que ahora se ha convertido en una de las pocas bazas del Gobierno socialista de dar alguna buena noticia.


Muchos favores son esos, pero Zapatero tiene bazas que ofrecer en contrapartida en un asunto que le interesa mucho a Sarkozy que es el tema del Sáhara Occidental. Más aún en un momento en que al sistema neocolonial de la Françafrique no hacen más que crecerle los enanos: no había todavía logrado zanjar la crisis en Costa de Marfil, que ahora tiene ante sí la incómoda incertidumbre de una Túnez que, sin Ben Alí, quién sabe si seguirá siendo el sumiso y valioso peón que, desde la independencia, este país ha sido para la geopolítica francesa, tanto en el Magreb (alineado con Marruecos en contra de la insumisa Argelia) como en la Liga Árabe, o las votaciones de la ONU.


No incluyo en el pliego de peticiones de Zapatero a Sarko esa ayuda que dicen también va a solicitarle para que el inefable Moratinos se asegure un nuevo buen empleo al frente de la FAO mientras el PSOE pasa a la oposición: la verdad, con los grandes servicios que el ex ministro de Exteriores le ha rendido a Francia con una política descaradamente alineada con su visión del mundo, especialmente en el tema de Palestina y, sobre todo, el del Sáhara Occidental (la Trini tendrá difícil superar su promarroquinismo), lo natural es que la diplomacia francesa maniobrase de motu propio para situar a tan entregado “amigo” en un organismo donde podrá serle de nuevo útil.

sábado, 15 de enero de 2011

CAMBIO DE AIRES EN LA GEOPOLÍTICA AFRICANA



©NASA/Foto de la Tierra llena tomada desde el módulo de mando del Apolo 17

2011 arrancó muy agitado en África. Hay muchas noticias, muchas incógnitas y, sobre todo, asoman nuevas variables que podrían trastocar dinámicas geopolíticas enquistadas desde los tiempos de la guerra fría:


-En TÚNEZ el malestar popular ha acabado con una dictadura que llevaba 23 años asentada y que parecía tan sólida que la señora del huido autócrata Ben Alí lo tenía todo previsto para heredar el mando de su marido, bastante mayor que ella y con serios problemas de salud.

Se trataba de uno de esos ejemplos de despotismo con apariencia muy decente gracias a la connivencia con la que Francia, la ex metrópolis de Túnez, en comandita con Italia, han liderado en la Unión Europea un movimiento de comprensión hacia la violación de los derechos humanos con el pretexto de que, comparado con otros regímenes árabes, el de Ben Alí no era tan malo. Los argumentos en que se apoyaba esta tolerancia (estabilidad, apoyo en la lucha contra el terrorismo y supuesta marcha democratizadora) eran muy parecidos a los que han logrado situar a Marruecos como socio preferente de la Unión Europea, a pesar de la falta de libertades que padecen los marroquíes, y a pesar de las atrocidades que sufren los saharauis desde la invasión de 1975.

Hay quien dice ahora que las filtraciones de Wikileaks haciendo pública la corrupción y modos mafiosos de la dictadura, dieron la puntilla a una situación muy minada por la injusticia y la represión y que la de Túnez podría ser la primera Wiki-revolución. Por eso, a la vez que se sigue con mucha atención el aterrizaje de la revolución tunecina, hay cierta alerta por las posibles repercusiones o efecto contagio en el resto del Magreb, especialmente en Marruecos, donde la monarquía alauita también salió muy mal parada en las wikifiltraciones de la diplomacia americana.


-En NÍGER, un nuevo golpe del Al Qaeda saheliano volvió a dejar por los suelos la estrategia de intervención militar de Sarkozy en esta región para acabar con el fundamentalismo islámico. No hubo forma de rescatar con vida a los dos franceses secuestrados en un restaurante de Niamey, la capital. El trágico suceso ha puesto la política sobre África en primera línea en el encuentro que Sarkozy tuvo con Obama esta semana. De ahí que, además de hablar del G-20 y el G-8 y el cómo recuperar la salud del sistema financiero internacional, el presidente francés destacase en Washington la necesidad de que Francia y EEUU trabajen conjuntamente para erradicar esta lacra. Definitivamente, Sarkozy le ha dado la espalda a esas voces que atribuían el Al Qaeda saheliano a un invento montado en oscuras cloacas argelinas para dar al presidente argelino Abdelaziz Buteflika el pretexto de poder jugar, como está haciendo, el papel de líder regional de la lucha contra el terrorismo.


-En COSTA DE MARFIL, aparentemente, tenemos un escenario de crisis clásica con un presidente, Laurent Gbagbo, que ha perdido las elecciones y se niega a aceptar el triunfo de su rival, Alassane Uattara. El problema es más complejo pero su solución se ha convertido en un precedente clave para otros países africanos, como Nigeria, República Democrática de Congo y Chad, donde este nuevo año deberían celebrarse elecciones. En los países con dictadura como Guinea Ecuatorial y que no tienen consultas a la vista, los grupos opositores aplauden la unanimidad de la comunidad internacional para que Gbagbo acate las reglas del juego democrático. Pero sobre todo, la crisis marfileña se ha convertido en la oportunidad de Sarkozy de demostrarle al presidente de EEUU su valía de principal aliado en el continente (esa que Hillary Clinton destaca en uno de los cables filtrados por Wikileaks) y hasta dónde puede llegar esa cooperación franco-americana que parece haber convertido en un mal recuerdo la pelea sin cuartel entre los presidentes Chirac y Bush.

Obama dijo en Accra en 2009 que las cleptocracias africanas son el cáncer del desarrollo africano y Sarkozy ha prometido un cambio de tercio en la política de Francia en el continente que precisamente ha apoyado estas tiranías para asegurar la permanencia de su grandeur imperial. A ver si cumple y su condena a Gbagbo no se queda en una maniobra, como dice el todavía presidente marfileño, para eliminar a un político con el que no se lleva bien. Por el momento parece que Obama le ha dado un voto de confianza a Sarko y le ha dejado la batuta que le corresponde a Francia como antigua metrópolis colonial, para poner orden en un país que fue el escaparate de la francofonía en en África occidental.


-Pero, sin duda, mucho más importante es la evolución en SUDÁN, con la celebración del referéndum que da opción al sur del país de convertirse en la nación número 54 del continente. La tranquilidad en la que ha discurrido la consulta demuestra que África se ha convertido en un punto prioritario en la agenda internacional de las grandes potencias. Difícilmente se podría haber logrado el silencio de las armas en ese escenario altamente inflamable, sin la cooperación franco-americana en el continente (supuestamente para hacer causa común contra la penetración china); sin las presiones de EEUU, vital apoyo de la causa del referéndum secesionista, para que los sudaneses del sur cediesen dando contrapartidas compensatorias a los derrotados sudaneses del Norte o sin los chinos, los valedores del régimen islamista y genocida de Jartum, apretando las tuercas para que esta vez sus protegidos no se pongan en evidencia saboteando la consulta. Aunque el resultado estaba cantado a favor de la independencia, todavía queda mucho que negociar sobre petróleo, sobre el agua del Nilo que da la vida a los africanos desde Etiopía hasta Alejandría, sobre delimitación de fronteras...


Hay expertos que barajan todavía la posibilidad de que el sur de Sudán, una vez reconocida su independencia, pueda avenirse a evitar la ruptura total aceptando formar una confederación con el Norte. Quién sabe, todavía hay un largo trecho y la paz es muy vulnerable. Pero lo que ocurra en Sudán podría marcar la pauta para otros países donde aletea el secesionismo como, por ejemplo, la atribulada Costa de Marfil. Hay quien dice que, hasta podría servir de ensayo para la solución del Sáhara Occidental. Nada tiene que ver el caso de los sudaneses del sur (un ejemplo de secesión) con el de los saharauis que nunca fueron marroquíes. Pero, si Obama, Francia y China, entre otros, consienten la independencia del sur de Sudán, que no tenía reconocido el derecho a la autodeterminación como sí lo tienen los saharauis, a ver adónde queda esa tesis con la que Mohamed VI y la propia Francia defienden que el Sáhara debe ser marroquí porque lo que ahora se lleva en geopolítica son las grandes unidades…

lunes, 27 de diciembre de 2010

TRINIDAD JIMÉNEZ NO ENCUENTRA LOS ACUERDOS DE MADRID



Texto del requerimiento del abogado Francisco Fernández Goberna a la ministra Trinidad Jiménez sobre los llamados Acuerdos de Madrid que nunca existieron.
Consultar el texto completo de la solicitud pinchando aquí.



Tras superar el 25 de diciembre (fum, fum, fum) nos vamos embalando por el ultimo tramo de la cuesta abajo de 2010 sin que la ministra Trinidad Jiménez haya localizado el texto de los llamados Acuerdos de Madrid, esos que supuestamente España firmó el 14 de noviembre de 1975 con Marruecos y Mauritania, cuando les entregó a estos dos vecinos magrebíes la “provincia” número 53 del Sáhara Español.

No hay fuentes fidedignas ni oficiosas que puedan confirmarlo, pero es lo que hay que deducir del hecho de que hace ya casi una semana que venció el plazo del requerimiento con el que el abogado Francisco Fernández Goberna ha solicitado a la ministra una copia del supuesto tratado sin que, hasta el momento, haya habido algún tipo de respuesta desde el ministerio de Exteriores. El letrado ya estaba muy seguro de que no había tal tratado en los archivos pero, como la ministra actúa como si los tuviese a mano, quería estar seguro de que algún subalterno no le hubiese dado gato por liebre con otro tipo de documento como intentaron hacerle a él en cierta ocasión.

Por eso en su escrito (que podéis consultar pinchando aquí) le ha subrayado a Trinidad Jiménez que no se conforma con un texto cualquiera. Lo que pide es “una copia testimoniada del Boletín Oficial del Estado conteniendo la publicación íntegra del “tratado” en el mismo y ningún otro texto como, por ejemplo, la Ley de Descolonización del Sáhara”. Al subrayar la palabra “tratado” el abogado advierte que no es de los que está predispuesto a dejarse engañar por las malas artes del ilusionismo semántico que durante 35 años confundieron a la mayor parte de los españoles haciéndoles creer que cuando se hablaba de
Acuerdo de Madrid, o acuerdos tripartitos, el término "acuerdo" era sinónimo de tratado internacional.

Los propios redactores españoles de ese texto lo llamaron Declaración de Principios porque apenas cumplía con esa acepción con la que la Real Academia de la Lengua alude a dos o más personas que muestran e incluso concilian conformidad con un determinado tema. Pero eso no es lo mismo que elevar un acuerdo o un principio de acuerdo al rango de tratado que requiere cumplir con una serie de condiciones tanto con el derecho internacional como con el ordenamiento interno español.

De cara a la puritita ley española, por ejemplo, el punto 5 del art. 1 del Código Civil establece que: “Las normas jurídicas contenidas en los tratados internacionales no serán de aplicación directa en España en tanto no hayan pasado a formar parte del ordenamiento interno mediante su publicación íntegra en el Boletín Oficial del Estado”. Además está el art. 96 de la Constitución (Capítulo III, De los tratados internacionales) que dice que “los Tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno”.

Como la Declaración de Principios nunca fue un tratado válidamente celebrado por incumplir reiterada y gravemente con el derecho internacional, nunca fue publicado en el BOE y, por lo tanto, nunca entró a formar parte del ordenamiento interno español. Lo cual significa que, a efectos legales, el Sáhara siguió siendo lo que era antes del 14 de noviembre de 1975: un Territorio No Autónomo pendiente de ser descolonizado bajo la responsabilidad administradora de España.

Como le recuerda el abogado a la ministra en su solicitud, eso es lo que dice nada más y nada menos que la ONU entre otras cosas, porque el derecho internacional no permite a las potencias descolonizadoras desligarse unilateralmente del pueblo que administran ni tampoco transferir unilateralmente la condición de potencia administradora a terceros como no sea a la propia Naciones Unidas. El que fue el asesor jurídico de la ONU Hans Corell, lo acaba de volver a explicar en una entrevista a una radio sueca así que la ministra tiene confirmado que no ha habido ningún cambio de perspectiva respecto al dictamen que este experto emitió en enero de 2002 y que es uno de los puntos clave de la argumentación de Fernández Goberna.

Lo indignante, además de preocupante, es que los Gobiernos que siguieron tras la muerte del dictador Franco optaron por ocultar esa verdad al pueblo español simulando que la Declaración de principios había sido un tratado reconocido por la comunidad internacional. El Gobierno de Zapatero, al parecer, no tiene ninguna intención de marcar la diferencia y acabar con la mentira forjada por el último gobierno del Generalísimo, ni siquiera por su fe en la Ley de la Memoria Histórica.

Las consecuencias prácticas están a la vista: los alegatos de la ministra en varios periódicos para que la posición española en el conflicto sea la de la "neutralidad" y no la de cumplir con sus responsabilidades con el pueblo saharaui; el que el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno y el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido se aferren al reconocimiento de una administración que Marruecos ejerce "de facto" pero no "de iure" para eludir investigar (como pidió la Liga Española Pro Derechos Humanos) el asesinato en El Aaiún del saharaui con DNI español Baby Hamday Buyema; las oscuras maniobras y obstrucciones administrativas con las que se tiende a negar a los saharauis que desean tener pasaporte español, una documentación a la tienen tanto derecho como cualquier nacido en Valladolid. Maniobras ilegales, subraya el abogado Fernández Goberna porque, si la ONU no se ha equivocado y España sigue siendo la autoridad administradora "de iure" del Sáhara, los saharauis tampoco han dejado de ser "de iure" tan españoles como lo eran antes del 14 de noviembre de 1975 cuando todos, sin excepción, tenían DNI...

Menudo embrollo, ¿no? Pero es que para eso, para que engorde el embrollo, es precisamente para lo que sirve a nuestros políticos mantener la ficción de un tratado que nunca existió.

domingo, 5 de diciembre de 2010

ZAPATERO Y LA DOCTRINA DE LA ONU CON EL SÁHARA





Celebración de la creación de la RASD en los territorios liberados.

Foto: Ricardo Aznar



Desde presidencia de Gobierno han respondido con una larga cambiada a un escrito procedente del movimiento de solidaridad con el pueblo saharaui que pedía el reconocimiento de España a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que ya han reconocido más de ochenta países. Alegan en La Moncloa que no puede ser por respeto a los "principios" y "propósitos de la Carta de la ONU" ya que “España respalda plenamente la doctrina de Naciones Unidas para resolver el contencioso sobre el Sáhara Occidental”.


Por lo que se ve, han optado por esa vía de aparente estricto respeto a la legalidad internacional con la que los firmantes de los ilegales acuerdos de Madrid de 1975 justificaron no haber otorgado entonces la independencia unilateral al Sáhara español: con ello, dijeron entonces, se hubiese predeterminado implícitamente el resultado del referéndum de autodeterminación (el camino previsto por la doctrina de la ONU) que deben votar los saharauis para dar por acabado su proceso de descolonización. Así lo explicaba por ejemplo Antonio Carro que, desde su cargo de ministro de la presidencia, fue el redactor de casi la totalidad del texto de esos mal llamados acuerdos de Madrid del 14 de noviembre de 1975.


Había una segunda y poderosa razón que había impedido tomar este camino y que él mismo reconoció ante las Cortes en 1978: reconocer la independencia del Sáhara por las buenas hubiese provocado una acción bélica por parte del rey Hassan II. Lo que ni Carro ni el resto de los cómplices de ese gran timo de los acuerdos de Madrid nunca lograron justificar con argumentos legales fue por qué, ellos que tanto empeño habían puesto en no ponerse por montera a la ONU cuando con ello se favorecía al Frente POLISARIO y el pueblo saharaui, no se lo habían pensado dos veces a la hora de dar una patada en el mismo cielo del paladar de esa doctrina onusiana con unos acuerdos que incumplían, al entregar el Sáhara a Marruecos, lo decidido por Naciones Unidas y, en especial, el dictamen que el Tribunal de La Haya acababa de emitir el 16 de octubre confirmando el derecho del pueblo saharaui a elegir su destino.


La historia sigue repitiéndose: Zapatero se muestra muy respetuoso con la doctrina onusiana en la parte que favorece a Marruecos (el no reconocimiento a la RASD) pero, en cambio, considera el respeto a la Carta de la ONU y la legalidad de las resoluciones una cuestión decorativa cuando se trata de aplicarla a favor del pueblo saharaui. La buena noticia es que al invocar sus asesores la legalidad internacional en contra de la RASD, se les puede exigir ahora con un nuevo escrito o alguna protesta (por ejemplo) que sigan por ese camino que no es compatible con ninguna de esas "políticas realistas" que han estado enarbolando para que España no cumpliese con sus obligaciones internacionales de potencia administradora del TNA del Sáhara Occidental (en especial las definidas en el art. 73 de la Carta de la ONU).


Que Zapatero y la ministra Trinidad Jiménez apliquen escrupulosamente y con el mismo ardor ese legalismo que tanto miman en contra de la RASD al contestarle al abogado Francisco Fernández Goberna. Como ya conté la semana pasada, el letrado ha presentado un requerimiento con el que la ministra de Exteriores debería aclarar la situación de la vigencia de los acuerdos de Madrid con un plazo que finaliza en unos días. A ver qué dice.


El abogado Francisco Fernández Goberna en el número de Mundo Negro sobre el Acuerdo (de Madrid) que nunca existió. Se puede leer pinchando aquí.



EL ACUERDO DE MADRID ILEGAL Y NULO


Si Trinidad no se fía de Fernández Goberna, al que Frank Ruddy llama "el moderno caballero de la triste figura", que repase por ejemplo este artículo publicado en EL PAÍS y elaborado por el insigne catedrático de derecho internacional Julio González Campos. En él se explica muy claro por qué los acuerdos no fueron legales y por qué España, además de violar el derecho internacional cuando los firmó en 1975, sigue pisoteando la legalidad y la doctrina onusiana cada día que pasa sin declararlos oficialmente nulos. Él, entre otros expertos, al liderar el movimiento a favor de la anulación de lo que no fue más que una Declaración de principios, solía recordar también que, conforme al Convenio de Viena sobre derecho de tratados, “si se han ejecutado actos como consecuencia de un tratado que es nulo, hay que realizar lo que esté en lo posible para volver a la situación anterior”. Ello, añadía, incluye que las partes en el acuerdo, empezando por España, “tienen que ajustar su conducta en todo momento a la norma que ha sido violada”.



Como la historia no deja de repetirse desde 1975, lo mismo nos salen desde La Moncloa con lo de que si hacen lo que deben, corremos el riesgo de que Mojamé nos monte un pollo en Ceuta, Melilla y Perejil. Como si perseverando en el crimen contra el pueblo saharaui nos fuésemos a librar de la prueba del nueve ahora que el sátrapa marroquí está fuera de control y decidido a ir a por todas... Lo de hacerles el favor de no reconocer a la RASD, ya lo han comprobado, sólo les ha servido para una breve y simbólica tregua...


En cualquier caso, la rabieta del déspota sería desde luego un problema gordo si en presidencia siguiesen convencidos de que la respuesta que dio Aznar en Perejil no es su modelo a seguir. Eso pensaba Bernardino León, el asesor de Zapatero en La Moncloa, la pasada semana pero, seguramente, lo que le dijo a un periodista antes de la huelga de controladores, ha quedado superado por los eventos del estado de alarma del fin de semana. Que Mohamed VI tome nota porque si Zapatero ha sacado al ejército de los cuarteles para tomar las torres de control de los aeropuertos de España y poner en vereda a simples trabajadores (sí, trabajadores, aunque con sueldo alto), qué menos que exhiba la misma determinación y firmeza contra una eventual agresión a las fronteras nacionales, aunque venga del "hermano" marroquí.

Compartir en redes sociales