Una mirada a África como tablero de la geopolítica internacional

miércoles, 17 de noviembre de 2010

TRINIDAD JIMÉNEZ MIENTE EN EL SENADO SOBRE EL SÁHARA




Documento de la ONU que señala a España como potencia aduministradora del Sáhara Occidental la ONU. Es de marzo de 2010. Para ver el documento íntegro pinchar aquí.




La ministra Trinidad Jiménez ha mentido de forma flagrante, descarada y vergonzosa. Me refiero naturalmente a lo que ha dicho en el Senado de que “España no tiene responsabilidades en el Sáhara”. Es gravísimo porque, una vez más, la política africana pone al descubierto la catadura de nuestros políticos de izquierda y derecha. Porque así como Rajoy y el PP pueden escudarse en la ignorancia y el engaño propiciado en su sector por muchos de los veteranos y padres del partido que fueron cómplices del gran timo de los acuerdos de Madrid y la Marcha Verde, el PSOE, en cambio, no tienen excusa ni coartada posible: hay demasiadas pruebas evidentes de que siempre lo supo y lo tuvo muy claro que España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental.


Para los que acaban de llegar al tema del Sáhara Occidental arrastrados por el horror de la máquina del genocidio que Marruecos no ha hecho más que poner en marcha en El Aaiún, hay que hacer un pequeño repaso de hemeroteca para que lo vean claro. No me refiero solamente a lo que tienen en la cabeza los veteranos en el seguimiento de este conflicto (“activistas”, los llaman en general) que es la famosa declaración Felipe González del 14 de noviembre de 1976, aniversario de los inexistentes acuerdos de Madrid (lo tenéis en You tube, pinchando aquí), cuando dijo en los campamentos de refugiados saharauis en el sureste de Argelia eso de que se comprometía con la historia en que su partido iba a acompañar al pueblo saharaui hasta "la victoria final".


Esa declaración es significativa para el caso puesto que Felipe González se declaró en contra de los acuerdos de Madrid que entonces toda la oposición democrática había pedido oficialmente fuesen anulados. Pero hay otras mucho más claras para ilustrar la mentira de Trinidad Jiménez en el tramo que ahora urge poner de relieve, el relativo al incumplimiento que comete España con sus obligaciones internacionales, violando la legadad de las resoluciones de la ONU y el derecho internacional, con este tipo de mentiras.


Por poner sólo un ejemplo, vovamos al 8 de septiembre de 1977, cuando el Secretario General del PSOE, Felipe González y el entonces secretario General adjunto del Frente Polisario, Bachir Mustafá Sayed, hicieron público un comunicado en el que el PSOE dejaba muy claro que España, como potencia administradora, no podrá extinguir sus responsabilidades mientras el pueblo saharaui no haya obtenido el efectivo ejercicio de su autodeterminación e independencia.


En este documento la delegación del PSOE también prometía a los saharauis del Polisario "poner en marcha iniciativas políticas encaminadas a la obtención de la denuncia del acuerdo tripartito de Madrid que ambas partes condenan".


Se me ocurren un montón más de citas y comunicados (firmados por figuras que siguen jugando un importante papel en el partido como Luis Yánez Barnuevo, el ex secretario de la OTAN Javier Solana o el ahora eurodiputado Emilio Menéndez del Valle) actos públicos y convocatorias de manifestaciones en la que el PSOE lideró el movimiento para pedir el fin del timo de los acuerdos de Madrid…hasta que llegó al poder en 1982.


¿Será que el PSOE se equivocó entonces? ¿Es que pecó de ingenuidad e inexperiencia? Trinidad Jiménez no ha dicho nada parecido a un "mea culpa" y hay que sospechar que el llamamiento al silencio de la ministra González Sinde a sus amigos y compañeros del mundo del cine, más que una incitación a que desistan de meterse en "un tema delicado" que (dice ella) sólo los expertos pueden descifrar, sea una advertencia para que no les saquen los trapos sucios en las hemerotecas.


Trinidad Jiménez ha mentido en lo de que España no tiene responsabilidades pero la culpa en es del todo suya. No nos olvidemos, que no hace más que cumplir con las fatigas que corresponden al selecto y cada vez menor grupo de gladiadores de Zapatero que, en medio de la debacle política, siguen escalando puestos por llevar a rajatabla la consigna y lealtad del “Ave Cesar morituri te salutant” (Ave César, los que van a morir te saludan), tanto si es frente al díscolo Tomás Gómez como si es en la batalla con Mohamed VI.


Lo triste, es que desde la oposición nadie le conteste como se merece la ciega lealtas al César que ha convertido a Trini en ministra de Exteriores. En el debate del Senado, por ejemplo, he echado de menos que nadie le airease el documento de la ONU, actualizado a 12 de marzo de 2010 (busquen si no lo tienen en el recuadro de LA CLAVE DEL CONFLICTO en la cabecera del blog, a la derecha) que se titula:

Información sobre los territorios no autónomos transmitida en virtud del inciso e del Artículo 73 de la Carta de las Naciones Unidas. Informe del Secretario General. (A/65/66). Lo suyo es que, con el papel en la mano, le hubiesen preguntado a la ministra cómo se guisa eso de que “España no tiene responsabilidades” con lo que dice ese documento de la ONU con el que ilustro este comentario.


De paso, el PP o cualquier otro partido también podría haberle pedido explicaciones sobre por qué las Naciones Unidas hacen constar en la parte inferior del último folio de este documento que España se lavó las manos del Sáhara, pese a lo cual, la organización sigue señalando a España como la autoridad administradora de hecho del territorio pendiente de descolonizar del Sáhara.


Espero que la omisión de los partidos sea porque todavía están demasiado despistados y no por lo que la ministra le pueda haber contado a Rajoy en esa conversación telefónica que ambos tuvieron ayer. Cabe la posibilidad de que ahí renovasen ese pacto que marcó la vuelta a los orígines del PP, tras el giro de Aznar, a favor del expansionismo alauita. Puede que Trinidad Jiménez le haya susurrado al oído a Rajoy alguna razón de estado con trasfondo patriótico. Pero entonces, lo menos que podían hacer es encargarle a la ministra de Cultura una película que nos lo explique para que todos podamos ser patriotas sin desconfiar de esos consensos con los que PSOE y PP, a veces y a pesar de todo, se ponen de acuerdo (como en 2008) en política exterior para no hacer nada contra el status quo que permite a Mohamed seguir enriqueciéndose con los fosfatos de los saharauis y a Teodoro Obiang eseguir robando a manos llenas en las cuentas del petróleo de Guinea Ecuatorial sin repartir con su pueblo ni siquiera las migajas (por cierto al cleptócrata se le pone feo el panorama con la justicia francesa).


Menos mal para el pueblo saharaui y los patriotas españoles de verdad que Javier Bardem , además de memoria, tiene talento y alas para volar sin tener que depender de las subvenciones de Zapatero al cine español.

lunes, 15 de noviembre de 2010

RAJOY Y EL DERECHO INTERNACIONAL EN EL SÁHARA


Manifestantes en la gran protesta contra la ocupación marroquí del Sáhara el sábado 13 de noviembre, en Madrid. /Foto: Ricardo Aznar



Rajoy lo empieza a comprender que abdicar de las responsabilidades que España tiene con el pueblo saharaui no es un interés nacional. Alto y claro le ha reprochado a Zapatero, que el interés de España es defender “la libertad, la democracia y los derechos humanos” en el Sáhara Occidental. A Mohamed, como era de prever, no le ha gustado nada y ha acusado a Rajoy de atentar contra su estado. Pero, y ahí tenemos otra buena noticia: en lugar de darle la razón al tirano marroquí, (como su partido hizo con la crisis de Perejil), Zapatero se ha puesto del lado de la libre expresión de los partidos y de la prensa española. Ole.


No hay sin embargo que cantar victoria porque lo que los políticos decían ayer, mañana puede ser otra cosa y más si entre medias viene un ministro marroquí a Madrid a mover sus hilos. Así que hagamos lo posible para que a derecha e izquierda vayan afinando.


A Rajoy, por ejemplo, le ha faltado añadir a la lista de elementos que convierten la defensa del pueblo saharaui en un interés nacional, el más importante: el del derecho internacional. Lo tiene fácil porque exigir a un estado gamberro como es hoy el Marruecos de Mohamed VI, es la mejor receta para defender Ceuta y Melilla de las reivindicaciones expansionistas alauitas y, a la vez, defender la descolonización británica de Gibraltar, dos temas muy queridos por los electores del PP. Sólo la estricta adhesión al derecho internacional invalida el supuesto con el que desde Rabat defienden que, si España recuperase Gibraltar tendría, por coherencia, que entregarle a Marruecos las dos ciudades en la orilla sur del lago mediterráneo que rodea el Peñón.


La experiencia de los 35 años transcurridos desde la entrega del Sáhara han demostrado además que, cuanto más se tolera a Marruecos la desobediencia a las normas internacionales, más peligro hay de que seamos las siguientes víctimas de su ansias expansionistas. Creo que es por eso que el PP de Melilla, también criticó el domingo a Zapatero "por taparse los ojos" ante la actuación de Marruecos en el Sáhara.



EL EJEMPLO DE ROSA DÍEZ


Rajoy debería tomar nota de Rosa Díez que reclama la aplicación del derecho internacional en el Sáhara con mucha soltura y dominio, pidiendo al Gobierno que de a los saharauis “una voz internacional y, sobre todo, una voz española que salga a defenderles”. Sería una forma de recuperar al menos parte de esas responsabilidades que corresponden a España como potencia administradora del Sáhara que sigue siendo, de acuerdo a derecho. Probablemente con ello sortearía mejor las suspicacias y críticas de los que le tachan de oportunista al utilizar el Sáhara como arma política contra el Gobierno.



Todo hay que decirlo, la dirigente de UPyD tiene ventaja porque ella ya se tenía muy estudiado el tema antes de que en El Aaiún se desatase el terror que ha dado un giro inesperado al conflicto saharaui, haciendo astillas de los supuestos del argumentario que habían convertido la propuesta marroquí de autonomía a los saharauis en una propuesta “viable” y “creíble.


Además, en el partido rosa no tienen por el momento a expertos en el Magreb como el diputado Gustavo de Arístegui, que puede presumir de haber sido condecorado por Mohamed VI por su labor a favor de las buenas relaciones hispano-marroquíes. Entre sus méritos está el de haber unido su voz a la del ex ministro Moratinos, el gran experto en el Magreb del PSOE, para alabar los cambios democráticos del régimen marroquí y pedir al pueblo saharaui que acabase con su "maximalismo" y renunciase al derecho de autodeterminación (reconocido por la ONU) en nombre del “realismo político” marcado por la ley del más fuerte.


LA FALSA NEUTRALIDAD ACTIVA


A estas alturas, Arístegui todavía sigue sembrando la confusión en su partido y dando la razón a los que acusan a Rajoy de ponerse ahora del lado del pueblo saharaui para utilizarlo como arma política contra Zapatero. Critica a Zapatero aparentemente por su falta de claridad a la hora de pronunciarse sobre la ola de represión marroquí. Pero, cuando se presta atención a lo que dice en las entrevistas que le han hecho Los desayunos de la Uno, lo que realmente le reprocha al presidente socialista el diputado pepero, es haber abandonado la política de “neutralidad activa” que mantuvieron los anteriores gobiernos españoles desde la entrega del Sáhara a Marruecos en 1975. Es decir, lo que añora no es (como en cambio ha pedido su compañera Dolores de Cospedal) que el Gobierno español "se ponga del lado del pueblo saharaui", sino esa supuesta política de falsa equidistancia que apuesta por una solución negociada “viable, justa y duradera” aceptada de mutuo acuerdo.


Vamos, que si Arístegui cumple su sueño de ser ministro de Exteriores, y Marruecos se empeña en no acatar el derecho internacional y sigue pisoteando las resoluciones de la ONU que amparan al pueblo saharaui, España seguirá mirando y callando, escudándose en la "neutralidad activa" que, en la práctica, reconoce a Marruecos unos derechos que no tiene. Habría que preguntarle al señor Arístegui si, en caso de que Mohamed decidiese invadir Ceuta y Melilla, o las islas Canarias, también sería partidario de que una solución negociada con el invasor y aceptable para ambas partes, es decir, agresor y agredido. ¿Qué credibilidad puede tener una solución autonómica en un estado que no tolera ni siquiera una protesta socio-laboral?


EL NEFASTO DÚO MORATINOS-ARÍSTEGUI


En realidad, Moratinos y Arístegui son dos caras de una misma moneda, la que ha hecho lo posible durante 35 años para liar a los españoles haciéndoles creer que España había transferido a Marruecos la administración del Sáhara o mirar hacia otro lado con la dictadura en Guinea Ecuatorial de Teodoro Obiang. Por eso no hay que extrañarse que Arístegui viese las primeras reacciones de la nueva ministra de Exteriores Trinidad Jiménez sobre el genocidio en El Aaiún –las de “no se podía estar ni con unos ni con otros”-, como una señal positiva de que se ha recuperado "un poquito" esa dichosa "neutralida activa" que él asocia a tiempos sin problemas.


Los acontecimientos están, sin embargo, obligando a la clase política a reconsiderar muchos supuestos que hasta hace dos semanas parecían verdades inamovibles y tanto en el PP como en el PSOE surgen voces que cuestionan el argumentario que Arístegui y Moratinos defendieron a dúo en favor del anexionismo alauita. Seamos justos: realmente a Zapatero lo de la política exterior se le da tan bien como la económica pero, en este caso, sólo es culpable de haber abandonado los tapujos de una política que era todo menos neutral porque, al hacer dejación de nuestras responsabilidades legales (las de autoridad administradora), le quitaba al pueblo saharaui la voz que, como dice Rosa Díez, tanto necesita en los foros internacionales para defender sus derechos.


Si estamos como estamos, con el norte de África al borde de una guerra, se lo debemos en buena parte a la gran contribución que ha tenido la "neutralidad activa" en convertir la región en un polvorín. Hay que cambiar de camino, parece, con el conflicto del Sáhara y el enfoque de la amistad con el rey de Marruecos que no es precisamente la amistad con el pueblo marroquí. El problema es que los que en el PP y en el PSOE sabían de qué iba el tema de la responsabilidad española emplearon sus conocimientos para ocultar el engorro, y los que ahora intuyen que esta estrategia de evitar problemas ya ha caducado, no siempre dominan el tema.



Es el caso del vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons al que, en otro de esos Desayunos en la 1, he oído pedir al Gobierno que cumpla con sus compromisos internacionales, y recupere ¡la autoridad administradora!. Muy bien si no fuese porque, a renglón seguido, va y dice que hay que respetar… ¡los acuerdos de Madrid de 1975!. Por lo visto no tiene claro que, si España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara, es porque los acuerdos de Madrid fueron un timo.

¿Qué por qué creo que lo de Pons es ignorancia y no engaño? Por eso que dijo que le entristecía pensar "que si los ingleses o los franceses hubieran sido responsables de un Sáhara con su nombre de apellido, no lo habrían desatendido como noostros al Español". Cuando se piensa en estos términos, es porque se sufre un sano escozor en el orgullo patrio que no desaparece con una pomada oportunista. Por supuesto que, después de esta semana de tanto bochorno y vergüenza ajena, el cuerpo me pide una pizca de optimismo. Pero comparemos lo de González Pons con cómo lo hizo en los mismos desayunos, unos tres días antes, su compañero Arístegui que no se confundió: habló siempre de España eludiendo hablar de lo de la “autoridad administradora” y empleando astutamente el calificativo de “colonial” libre en ese contexto de inoportunas implicaciones legales. Él sí que sabe
.




PT. 1) No quiero desanimar a González Pons al que vi en la manifestación a favor del Sáhara del domingo con cierto aire de pulpo en un garaje. Aguantó a las provocaciones de los que todavía consideran más importante que la causa saharaui sea solo suya a que Mohamed vea que los españoles de todo el arco político y apolítico estamos unidos en el mismo frente, sin fisuras. Como a Rosa Díez y los suyos, le dijeron lo de "fuera de aquí, facha" pero él aguantó como un solo hombre y un patriota sin perder la sonrisa. Fue recompensado por simpatizantes peperos que andaban camuflados en la marea humana mayoritariamente izquierdista y que, cuando lo vieron en la puerta del Sol, le aplaudieron. Por si le sirve de ayuda, he montado un apartado en la cabecera sobre por qué España viola el derecho internacional con el Sáhara en el que intento esquematizar mis investigaciones sobre por qué los acuerdos de Madrid nunca existieron.


2) Gracias Antónia, gracias Javier por los ánimos.



jueves, 11 de noviembre de 2010

EL INTERÉS DE ESPAÑA EN EL SÁHARA: ¿A QUÉ ESPERA LA DERECHA?




Niños en los campamentos del FRENTE POLISARIO en Tinduf (Argelia).
Foto: Ricardo Aznar


La política española con el Sáhara ha sido, efectivamente, el gran timo de la clase política española que ha tenido el excepcional mérito de hacer coincidir en una misma causa tanto a politicos del tardofranquismo como de la transición, tanto de la derecha del PP como de la izquierda del PSOE. La fuerza poderosa que ha logrado tal unión de fuerzas contrarias es desconocida pero sus consecuencias, en cambio, son evidentes: un vergonzante fraude a la opinión pública española a la que se ha engañado con alevosía y premeditación para que, primero los de la derecha, y más tarde los de la izquierda, neutralicen a sus respectivos parroquianos y así, mantenerlos alejados e indiferentes a lo que ocurre en el Sáhara Occidental.


Como explican en el Gees, las primeras víctimas de este fraude fueron los españoles que en los inciertos momentos del arranque del primer gobierno de la monarquía de Juan Carlos de Borbón seguían la evolución del cambio controlado con cierta aprensión y miedo a que fuese verdad, como decían sus líderes, que el fin de la dictadura llevaría al caos y el terror de las sacas y las checas de la Guerra Civil. Pero, la prueba de que la banda de estafadores tenía patas más allá del franquismo y de lo que ahora llaman despectivamente la derecha demócrata, es que la confusion también cundió entre los que no tuvieron en 1975 ninguna duda de que la entrega del Sáhara fue una traición.


Tanto es así que a estas alturas, incluso muchos de los que son simpatizantes de la causa saharaui porque forma parte de la tradición de su partido o por solidaridad, no tienen claro si España sigue o no teniendo responsabilidades legales en el Sáhara Occidental que es justamente lo que los estafadores pretendieron escamotear y ocultarles. No voy hoy a extenderme en este asunto que ya he tratado (en esta rayita os remito un texto por si pudiese seros de utilidad) sino en lo misterioso que me resulta que todavía hoy el poder del engaño siga tan vivo en la derecha como para que en ese sector muchos españoles sigan creyendo que el apoyo del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui es un asunto de rojos o, como mínimo, de socialista militantes y zapateristas ingenuos y demagogos.


Hoy en día hay campañas en ciertos medios para reivindicar el orgullo de ser de derechas pero, evidentemente, en ese sector todavía no han logrado acabar la pesada digestion que requiere el haber sido víctimas de un burdo timo de la estampita por parte de los que invocaban el interés de España. ¿A qué esperan?


No se acomplejen por haber sido demasiado ingenuos y, por si les sirve de consuelo y ayuda, comprueben que en la izquierda los líderes del PSOE también engañaron a sus feligreses hipnotizándoles con invocaciones a la progresía, el buenismo, la solidaridad mientras, entre bastidores, estaban ellos también traicionando al pueblo saharaui sin importarles pasarse al enemigo de una de las causas más queridas de sus votantes.


En otras ocasiones me la he cargado con los lectores que tienen su corazoncito en el PSOE por criticar los efectos del gas enervante-paralizante o el burka ideológico entre los parroquianos de la izquierda, tanto en relación con el Sáhara, el otro escándalo silenciado que es el apoyo de Zapatero al sátrapa de Teodoro Obiang o los falsos fuegos artificiales de la llamada Justicia Universal de los jueces de la Audiencia Nacional (que por cierto, ¿por qué callan ahora, dónde están que no dicen nada los garzones sobre el Sáhara?)


Hay que reconocer, sin embargo, que los pacientes del ala izquierdista han logrado importantes progresos en la terapia que requiere salir de ciertos errores y decepciones sin perder la fe, la autoestima y los principios. Por supuesto que también ha ayudado el encontrarnos en tiempos en que ninguna insignia política, ni ningún dirigente merecen confianza ciega y, como en las compras, toca estar muy vigilantes con la calidad de nuestra marca favorita para que el fabricante no intente ahorrar en alguno de los components del producto.


A los que sientan la necesidad muy respetable y comprensible de sentirse de derechas podría ayudarles a ver con mayor claridad en el asunto para España importantísimo del conflicto del Sáhara, por fijarse en que si Zapatero, como se ha visto fehacientemente estos días, es tan promarroquí y tan proMohamed VI, algo hay que no cuadra en el viejo argumentario de los firmantes de los acuerdos de Madrid. Se sorprenderán también de que ahora, para descalificar a los defensores de la doctrina de la ONU sobre el Sáhara, lo que se estila es descalificarlos desde la izquierda, como islamófobos y fascistas o nostálgicos del franquismo.


Otro elemento que les ayudará a ver con mayor claridad es comprobar que ahora es desde el PSOE donde se promueven extrañas asociaciones de víctimas del terrorismo en Canarias (ACAVITE) que no tienen muertos de ETA sino del Polisario y no en España sino en el Sáhara, que tergiversando la historia y los sufrimientos de una guerra organizan ruedas de prensa en las que se habla del “terrorismo” saharaui y antiespañol justo como hicieron en su momento los responsables de la traición de 1975. Sí, sí, hablan de víctimas españolas del Polisario, como hicieron los franquistas, obviando eso sí los muertos y heridos de los atentados organizados en la entonces provincia española así como en Ceuta y Melilla antes del comienzo de la Marcha Verde, por el terrorismo organizado desde los servicios de seguridad marroquí.


El que ahora sea justamente un Zapatero el que ponga mucho énfasis en el “interés de España” por sacrificar a los saharauis a cambio de la amistad del rey Mohamed, debería también ser motivo más que de sobra, dada la experiencia de sus más de seis años de desastrosa política exterior, para sospechar que la verdad está del otro lado, de la parte de los pobres saharauis masacrados en una protesta pacífica, en las seis mujeres que han hallado descomponiéndose en el fondo de un pozo al que “alguien” las ha arrojado mientras los militares ejecutaban el genocidio.


Tienen una buena oportunidad los de derechas para demostrarle a los estafadores que ellos también los tienen calados y son las protestas que hoy y, sobre todo el sábado (en Madrid a las 12.00 en Atocha), va a haber contra los acuerdos de Madrid, el falso documento o el falso billete con el que nos dieron a todos el tocomocho. No se me ocurre mejor manera por el momento para decir no alto y claro a la política de avestrucismo de Zapatero con el tirano y nada pacifista Mohamed VI. Pero, por favor, no lo hagan sólo por llevar la contraria a los de izquierda, háganlo porque han visto que lo ocurrido esta semana es injusto y horroroso, porque se han dado cuenta de que los saharauis ponen los muertos pero nosotros no nos libramos de las salpicaduras. Traigan pancartas en las que digan que el resultado de mimar a un sátrapa con apetitos expansionistas es que ahora estamos a punto de tener una guerra en el patio de nuestra casa.


No les oculto que habrá simpatizantes del pueblo saharaui muy empeñados en hacer gestos con los que marcar que la del Sáhara Occidental es una causa de izquierdas. Pero hagan oídos sordos y sigan a lo suyo dando su contribución a la sanación colectiva. ¿No tienen a gala el ser patriotas y ya sin complejos? Pues demuestren allí que, a partir de ahora, no le sera tan fácil a nuestros politicos engañarnos utilizando las siglas de nuestras convicciones más profundas que no siempre necesitan de etiquetas ni emblemas partidistas. Sigan ahí por patriotismo, porque ayudar a los saharauis, digan lo que digan, además de merecerlo por caridad cristiana, es lo que más le conviene al interés de España.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

SÁHARA OCCIDENTAL: EL ESPEJISMO DE UNA TREGUA



Combatientes saharauis en los territorios liberados. Foto: Ricardo Aznar

No hay nada como el método deductivo: como sospechábamos lo de Trinidad Jiménez a Bolivia y Ecuador iba de toccata y fuga. El aviso de Taieb Fassi Fihri fue un gesto con el que ganar puntos con la flamante ministra que le debe ahora haberse evitado un papelón de lo más incómodo en Rabat. Pero esta cortesía no tiene por qué ser incompatible con un hecho que asoma con contundencia: algo busca desesperadamente Mohamed VI en España, desde este verano, algo que seguro que tiene que ver con el Sáhara y que Zapatero no le da. Un indicio de este pulso son los llamados “problemas” o crisis de Melilla que, como ocurrió con la crisis de Perejil, tienen relación directa con una situación de nerviosismo extremo en Rabat. Una de las consecuencias de la brutal represión a sangre y fuego en el campamento de Gdeim Izik y El Aaiún es que se va a disparar el nerviosismo del ya muy desquiciado sátrapa alauita y sus prisas por lograr lo que Zapatero le niega. Así que abrochémonos los cinturones que vienen curvas.


La prioridad ahora mismo son los centenares de desaparecidos en la batalla campal de El Aaiún que hay que rescatar antes de que las cárceles negras los condene, en el mejor de los casos, a una existencia de muertos en vida. Dicen que son al menos 150, pero podrían ser muchos más. Las redadas en los domicilios de saharauis no se han limitado a los supuestos cabecillas de la revuelta como dicen hoy en las televisiones. Han sido indiscriminadas y, en algunos barrios la ronda de los camiones policiales que han cargado con detenidos a destino desconocido se ha repetido hasta tres veces a lo largo del día. Una amiga anoche me contaba desde El Aaiún que no podía soportar los lacerantes llantos de los niños que abarrotaban la casa del vecino: eran tantos los que andaban perdidos por las calles quizás porque en sus casas no habían quedado mayores o porque sus padres no habían podido volver, que los que no habían sido detenidos se dedicaban a recogerlos en sus casa. La clave de la vuelta a la calma que en El Aaiún que hoy destaca la prensa marroquí parece que está más en el siniestro y preocupante silencio radio de los que hasta ayer informaban a través de sus móviles, que de una rendición.


HACER ALGO POR LOS DESAPARECIDOS


Los heridos, los detenidos, por supuesto deben ser nuestra prioridad.Pero no perdamos de vista otro elemento sustancial de la lucha porque, de lo contrario, su sacrificio habrá sido inútil. Mohamed VI ha vuelto a cometer un grave error y va a intentar rehacerse. La vía más corta es la que pasa por contar con la potencia que tiene la última palabra cuando se trata del Sáhara Occidental y no sólo por solidaridad, historia y cultura sino por imperativo legal, tal como lo recoge el art. 73 de la Carta de Naciones Unidas y el dictamen de 2002 del asesor jurídico de la ONU Hans Corell.


El hecho de que Zapatero no haya hasta ahora cedido no debe hacer cantar victoria a ninguno de los españoles indignados con el drama de El Aaiún . Las lamentables declaraciones con llamamiento a la prudencia del vicepresidente Rubalcaba prueban una vez más de lo que es capaz Zapatero, con tal de librarse de los problemas sin afrontarlos. Así que hay que deducir que, quizás, no ha podido satisfacer a Mohamed simplemente porque lo que le pide es tan gordo, que está fuera de su alcance. Algo tan grave, como por ejemplo, un golpe de mano para que la comunidad internacional reconozca su soberanía en el Sáhara Occidental saltándose a la torera el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.


Eso, para que nos entendamos, sería el remate de los Acuerdos de Madrid que firmó el ultimo gobierno del general Franco el 14 de noviembre de 1975. Hasta Zapatero comprende que una cosa es saltarse el derecho internacional a la torera, como sigue haciendo no condenando la brutalidad marroquí y no haciendo nada para que los desaparecidos y los detenidos vuelvan a sus casas, y otra muy distinta es cruzar una línea roja que la creciente disidencia de su propio partido y un importante sector de sus votantes, no le perdonarían. Lo uno tiene remedio y deja abierta la esperanza a un arrepentimiento, lo segundo no.


ENGAÑO CON TAPADERA IDEOLÓGICA


Hay sin embargo otro sector político, sin embargo, que tampoco se va a librar de las curvas y son los que se han fiado de los Gustavo de Arístegui y sus teorías, sospechosamente coincidentes con las del inefable Moratinos (bye, bye). Se trata de los que alientan la indiferencia entre su feligresía enarbolando la bandera ideologica y los intereses de España, formula mágica para zanjar cualquier discusión con transfondo de derechas. Prepárense porque cuando los reyes de Marruecos sienten que sus aspiraciones a hacerse con el Sáhara peligran, inmediatamente le retuercen el brazo a España y entonces, ya no son sólo los indefensos saharauis los que pagan las consecuencias de una política de dejación e inanidad: que si amenaza de dejar a los pesqueros sin faena, que si amago de desestabilización en Ceuta, Melila, Perejil y lo que tercie, que si ultimátum con de por medio la repetición de la no cooperación que condujo al atentado del 11-M…


Claro que los Arístegui , al igual que los Moratinos, tienen la cuadratura del círculo: se contenta a Mohamed VI con el Sáhara y tendremos el comienzo de una nueva era de amistad verdadera. Para cuando sus electores les pidan explicaciones por haberles tomado el pelo, ellos estarán cómodamente prejubilados en alguna playa tropical.


lunes, 8 de noviembre de 2010

¿A QUÉ VINO EL MINISTRO FASSI FIHRI A MADRID?

Manifestación en Madrid por el Sáhara el invierno pasado.



Al ministro de Exteriores de Marruecos Taieb Fassi Fihri VI le corría prisa hablar con la flamante ministra de Exteriores española, Trinidad Jiménez. Ella había anunciado tras su nombramiento que en los “próximos días· iba a viajar a Marruecos, cumpliendo así la "tradición" que implantó Felipe González de que los ministros de Exteriores estrenasen su cargo rindiendo pleitesía al rey de Marruecos. Pero su colega marroquí no pudo esperar y se plantó en Madrid, sin esperar a que Jiménez reorganizase su agenda. ¿Por qué? Aunque Mohamed VI anda escaso en cordura y templanza, suponemos que la misión de Fassi Fihri no era la de impartir una maestría a la prensa española sobre cómo y sobre qué hay que escribir para no provocar enfados en palacio que luego desembocan en inoportunas crisis diplomáticas en Melilla o Perejil.


La propia prensa oficiosa marroquí había anunciado el inminente viaje de la nueva ministra española a Rabat dando por hecho que, una vez más, se cumplía ese ritual que tanto le complace a la propaganda real puesto que, con ello, pueden presumir de ser más importantes para España que Argelia, a pesar de su gas y su petróleo, o incluso que toda Latinoamérica.


Es más, todavía el día 29, se subrayaba en estos medios oficialistas de que a Jiménez le tocaba ir a Rabat no sólo por la "tradición" sino también por la cuenta que le trae continuar lo antes posible la ronda de conversaciones entablada entre España y Marruecos en relación con la renovación de los acuerdos de pesca que caducan dentro de tres meses.

LOS ACUERDOS DE PESCA COMO ARMA DE EXTORSIÓN

Os aconsejo la lectura del editorial en el que, sin cortarse un pelo, se destacaba que el tiempo “presiona” a los españoles, los principales beneficiarios, junto a los portugueses, de estos acuerdos que Marruecos firma con la UE y que explotan los bancos pesqueros saharauis. De no lograrse el acuerdo, advertía la publicación, se le abrirá a Zapatero un nuevo frente de conflicto con los pesqueros andaluces que tendrán que quedarse en casa sin salir al mar. Conclusión del escrito: dada la delicada y “compleja” situación económica por la que atraviesa a España a Zapatero le interesa hacer lo que sea para resolver el tema mientras “Marruecos queda en posición de fuerza porque, en caso de no llegarse a un acuerdo con la UE, otros candidates podrían presentarse en su lugar para adquirir los derechos de pesca en las aguas territoriales de Marruecos”.

Ya dije en septiembre que la situación que se estaba planteando tenía muchos puntos en común con la ofensiva que el rey Hassan II dio en 1975 para que España le entregase el Sáhara con los vergonzosos e ilegales acuerdos de Madrid y no hay que olvidar que, para aprovechar la situación de debilidad española de fin de régimen, los marroquíes complementaron entonces su acción diplomática con otros recursos más contundentes como fueron la desestabilización de Melilla y Ceuta y el amenazar con no permitir la pesca de los barcos españoles.


Sigamos con la secuencia del extraño viaje de Fassi Fihri. El sábado día 30, Trinidad Jiménez aseguraba en el diario El País que su postura sigue siendo la de Moratinos, y que España apoya una “solución realista” para el conflicto del Sáhara Occidental. Luego, el día 2 se anunció el encuentro hispano-marroquí en Madrid y al día siguiente, día 3, el ministro Fassi Fihri estaba aquí en Madrid retratándose ante la opinión pública española sin necesidad de que los de siempre tengamos que hacer comentarios sobre lo raro que se portan nuestros vecinos para ser, como dicen muchos de nuestros politicos, una baza de amistad sincera y verdadera. Ni una explicación del por qué de este cambio planes.


La bronca que siguió no aparenta ser un buen síntoma de buena sintonía porque ni la cortesía diplomática ni las más elementales normas de buena educación consienten que un señor vaya a insultar a casa ajena. Luego, o en Rabat han perdido completamente el Norte, además del Sur, a base de convertirse en el vecino malcriado y consentido de la política de Moratinos, o al ministro no le acababa de ir tan bien como él decía con el cielo y las estrellas en la entrevista que acababa de celebrar con Jiménez. Eso explicaría la pataleta de Fassi Fihri y, sobre todo, que no le importase montar un pollo que, a la primera que ponía en evidencia, era a la ministra española sentada a su lado.


Se supone que lo que traía a Madrid al ministro era la cuestión del Sáhara y las conversaciones que esta semana se celebran en EEUU entre Marruecos y el Polisario podrían justificar las prisas. Aunque, hasta ahora, este tipo de conversaciones se ha celebrado sin que se viese, al menos públicamente, ningún tipo de consulta entre Rabat y Madrid justamente en la víspera del evento. Es más, en Marruecos se pone siempre mucho cuidado en mantener la farsa de que España ya no es la potencia administradora y ya nada tiene que ver ni que decir con relación a la antigua provincia del Sáhara.



EL CURRICULUM DE TRINIDAD JIMÉNEZ

Tampoco había motivos para que Fassi Fihri tuviese prisas por conocer a la ministra. En principio, en Rabat a Trinidad Jiménez la conocen de sobra y, aparentemente, no hay motivos para suponer que la marcha de Moratinos (aljandulilá), con lágrimas incluidas, tenga que ver con un cambio de política de Zapatero en la cuestión del Sáhara. De hecho, hay en el entorno prosaharaui quienes sostienen que quizás Trinidad Jiménez podría ser mucho más promarroquí de lo que ha sido Moratinos (y ya le vale) y que esa es la razón del ascenso de la fallida candidata del Partido Socialista en Madrid.


Mucho pesimismo hay en ese análisis, creo yo, aunque hay que reconocer que el curriculum de la nueva ministra en relación con el Sáhara no da para alegrías si no se es un forofo del expansionismo alauita. La formación de Jiménez en la materia está demasiado marcada por las directrices de Felipe González, el auténtico director de orquesta en la metamorfosis promarroquí del PSOE. Sus primeros pinitos diplomáticos dieron buena cuenta de ello, cuando en 2001, la entonces secretaria de relaciones internacionales del partido socialista jugó un papel decisivo en la preparación del viaje del entonces líder de la oposición José Luis Rodríguez Zapatero a Marruecos. En estrecha colaboración con su mentor Felipe González, Jiménez se ocupó de los detalles que convirtieron esa “misión diplomática” que el PSOE efectuó a espaldas del Gobierno de Aznar y en plena crisis diplomática con Marruecos, en un éxito de audiencias en Rabat.


De todas las recetas que Jiménez aplicó para enseñarle a Aznar cómo se debía tratar a Mohamed VI para resolver la crisis diplomática, la más eficaz fueron sin duda esas declaraciones en las que instó al Frente POLISARIO a que diese “una oportunidad” al plan de la autonomía con el que Marruecos pretende legalizar la anexión. Como para que Zapatero no fuese acogido en Rabat como el dirigente político español que Mohamed VI deseaba con todas sus fuerzas que sustituyese al “racista” y “fascista” de Aznar…


Volvamos a 2010. Ha llovido desde aquella misión de 2001 e, incluso, desde la crisis de Perejil con la que Mohamed VI pretendió castigar el giro prosaharaui dado por Aznar y su influencia negativa sobre James Baker que, de un plan a favor de la autonomía, acabó en otro que daba opción a la independencia saharaui. Podría por lo tanto ocurrir que los marroquíes tengan miedo, si su proverbial machismo no se lo impide, de que Trinidad Jiménez ya no vea las cosas de la misma manera en que las contemplaba en sus tiempos de aplicada alumna de González. Al fin y al cabo, también en Rabat se habrán planteado la duda de que, si Zapatero no quería cambiar de política ¿por qué le ha dado la patada a su entrañable amigo Moratinos? No será porque le preocupen los malos resultados de sus ministros porque, entonces, el ministro económico Miguel Sebastián, ya debería llevar rato prejubilado.


Sería estupendo seguir por la senda de la hipótesis del cambio pero la propia ministra nos sacó abruptamente del equívoco (o eso parece) con esa solemne ocurrencia de que “ha llegado el momento de buscar una solución realista” al problema del Sáhara. Dicha así, “realista” es una palabra que podría llevar a un desenlace a favor del derecho internacional que ampara a los saharauis. Por ahora, sin embargo, en el contexto sahariano el “realismo” político es un término que conecta con las posiciones promarroquíes. Eso sí, a Mohamed VI le hubiese seguramente gustado más que Jiménez, en lugar de poner tanto énfasis en la rueda de prensa conjunta de que la "mejor solución" será la que alcancen las partes "fruto de un acuerdo" y en el marco de Naciones Unidas, se hubiese limitado a seguir su guión favorito, el que ensalza la tercer vía autonómica como la genial ocurrencia con la que el rey Mohamed ha arrinconado a Argelia y el Polisario. Como hizo, por ejemplo, el presidente Sarkozy en su encuentro con Mohamed VI en Nueva York.

MALA NOTA EN LA ONU PARA MARRUECOS


¿Se hubiese evitado con ello la bochornosa escena de Fihri arremetiendo contra “las tergiversaciones” de la prensa española ante el silencio cómplice de la ministra? Indudablemente, un apoyo más decidido y público de España a la “tercera vía” habría enderazado un poco la desventaja con la que hoy los diplomáticos marroquíes se presentan a la ronda de conversaciones en EEUU. Efectivamente, como dice el profesor Ruiz Miguel, las cosas no van como ellos dicen a su opinión pública y el propio enviado especial para el Sáhara de Ban Ki Moon, Christopher Ross les puso en sus últimos informes una mala nota en comportamiento al señalar a Marruecos como la parte que menos esfuerzos hace en favor de la paz y justificar incluso, que por su inflexibilidad , los representantes polisarios en la última ronda se levantasen de la mesa antes de tiempo.


En cualquier caso, el ministro Moratinos sí les hizo el paripé en diversas ocasiones (el del elogio a sus esfuerzos en busca de una solución) y de nada le sirvió para que desde Rabat acabasen con la humillante anomalía que suponía para su prestigio profesional que, desde enero pasado, no haya en Madrid un embajador de Marruecos. Incluso, antes de poner a caer de un burro a la prensa española, desde Rabat le criticaron también a Moratinos por no denunciar ante la comunidad internacional la falta de libertades en los campamentos.


Quedémos por ahora con los efectos prácticos de la salida de pata de banco de Fassi Fihri: con el revuelo que se montó en la rueda de prensa, se pasó por alto el asunto de la “tradición” tan súbitamente suspendida. Es verdad que la ministra dio a entender que todavía seguía en pie ese inminente viaje suyo a Rabat. Pero, el viernes, desde su ministerio se anunció que en lugar de ir a Marruecos inicia hoy una gira por Bolivia y Ecuador. Qué coincidencia tan afortunada para ella que se ha evitado así que la pille en Rabat la tormenta desencadenada por la amenaza de una Marcha Verde contra los territorios liberados y la brutal carga del ejército marroquí contra hombres, mujeres, niños y ancianos saharauis que desarmados y pacíficamente exhibían públicamente su resistencia en los campamentos de Gdeim Izik. Será más fácil para ella eludir la embarazosa pregunta de por qué seguir tragando quina con Marruecos e incumpliendo nuestros deberes ante la ONU con el pueblo saharaui.

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