Una mirada a África como tablero de la geopolítica internacional

viernes, 18 de febrero de 2011

EL TSUNAMI DE LA IRA: ESCENARIOS EN EL MAGREB (I)

A Mohamed VI el tsunami de la ira le tiene aterrado. El síntoma más evidente de sus apuros es que ahora esté dispuesto a aceptar un plan Baker II que en su momento rechazó de forma virulenta, tildando al mismísimo James Baker (padre del proyecto) de indeseable propolisario. En Argelia también hay preocupación pero no es lo mismo, entre otras cosas porque el majzén marroquí tiene dos frentes, el suyo y el saharaui. Utilizando métodos que le dieron buen resultado a su padre Hassán II en 1975, Mohamed VI ya está intentando liar a las fuerzas opositoras y a los indignados de a pie con el rollo de que, si se mueven y acuden a la quedada del domingo promovida por Facebook, harán el juego de los “separatistas” saharauis. Funcionó en 1975 pero, ¿podría volver a darle resultado a Mohamed VI ahora que, 35 años después, se ha demostrado que las tesis alauitas sobre el Sáhara Occidental han sido una gran tomadura de pelo para su pueblo?


El majzén apuesta porque nada ha cambiado, a la vista de la energía invertida por sus intoxicadores en la red con el fin de hacer creer a los potenciales indignados de que quien está manejando los hilos de Facebook es en realidad Argelia y el Frente POLISARIO. Cualquiera diría que hasta les vendría bien en Rabat, para evitar la amenaza del estallido de la ira, que la posible protesta empezase en el Sáhara y no en Marruecos.


Sin duda, el peligro para el trono alauita viene de su población y no del Sáhara Occidental que, hasta la fecha sigue sin ser reconocido como marroquí por la comunidad internacional. Los saharauis no están ni por número ni por medios en condiciones de repetir las gestas de los tiempos de los almorávides o, más recientemente, del chej Ma el Ainin, marcando la pauta al norte plantándose a golpe de arrojo en el mismísimo Marrakech.


En este entorno altamente inflamable cabe sin embargo, otra posibilidad la de que se produjese un hipotético efecto contagio a la inversa, con una explosión de ira en el Sáhara que saltase a Marruecos. Un síntoma de que en Rabat están teniendo en cuenta este escenario es el que ahora se esté intentando resucitar a toda prisa el Plan Baker II. Las prisas, evidentemente son de Marruecos y su súbito cambio de postura (el POLISARIO en 2003 aunque a regañadientes, lo aceptó) no tiene otra explicación que la de una iniciativa para prevenir la ira en el frente saharaui donde, la brutal represión del campamento de Gdaim Izik ha dejado desde noviembre un ambiente de espadas en alto.


Las noticias que llegan del interior del Sáhara ocupado es que el majzén ya no puede confiar ni siquiera en los saharauis que no comulgan con el POLISARIO y que, hasta la masacre, creyeron en la posibilidad de un acuerdo con los ocupantes. La cuestión es saber hasta dónde llega su ira: ¿aceptarían ahora los familiares de los desaparecidos, detenidos, torturados, degollados, los padres y hermanos de las mujeres violadas en noviembre , un plan Baker II cuyo principal efecto es dejar las manos libres a Mohamed VI contra los suyos si llega el tsunami?


El escenario no está completo sin las variables relativas al Frente POLISARIO y Argelia:

¿Hasta qué punto no le conviene a Argelia ahora hacer causa común con Mohamed VI para prevenir el tsunami?


¿Estaría ahora el Frente POLISARIO en condiciones de rechazar ese plan Baker II? Motivos no le faltarían.

viernes, 11 de febrero de 2011

LA DUDOSA DIPLOMACIA DE BONO EN GUINEA ECUATORIAL

En un momento clave para la causa de las libertades, en el que dictadores como Teodoro Obiang se sienten amenazados por el efecto contagio de la explosión de hartazgo popular contra los regímenes opresores y corruptos que ha barrido en Túnez y ahora azota Egipto, el presidente del Congreso, José Bono se ha ido de viaje a cargo de los contribuyentes a Guinea Ecuatorial. Como ha dicho en UPyD el responsable de Política Internacional, Fernando Maura, el momento no parece ser el más oportuno, ni siquiera para los intereses de esas empresas española cuya presencia en Guinea dice Bono quiere reforzar con su delegación parlamentaria.


La coartada de que hay que tragarse el sapo y hablar con Obiang por la influencia que ha adquirido en la Unión Africana tras su nombramiento como presidente de honor de la Unión Africana no vale. Obiang ha movido sus hilos, los de las ganancias del petróleo, como lo hizo en la UNESCO para intentar legitimar su régimen. Intenta apuntalarse en la silla mientras el tsunami antitiranos que sopla en el norte del continente africano está ocupado con Mubarak porque, previsiblemente, cuando acabe con él, la ola seguirá la marcha contra otras dictaduras y quién sabe si el siguiente no pudiera ser él.


De hecho, lo primero que hizo al estrenar el título fue marchar a Washington a asistir Desayuno Nacional de Oración. Pensaba probablemente que su nueva condición de representante de todos los africanos iba a hacer cambiar el tono al portavoz del departamento de Estado Phillip J. Crowley que, pocos días antes, lo tachado inequívocamente de dictador repugnante. Pero, al parecer, lo que le dijeron en Washington es que su nombramiento sólo sirve para desprestigiar a la Unión Africana y restarle fuerza a los argumentos de la legitimidad democrática con la que en Costa de Marfil, por ejemplo, se intenta eliminar Laurent Gbagbo y apoyar a su rival Uattara.


Vamos, que después de haber comprobado con Túnez el poderoso impacto que pueden tener los comunicados que tuitea Crowley a favor de los oprimidos, Obiang debía estar impaciente por ganar voluntades en Washington a favor de comunicados benévolos. Ahora debe estar que no vive porque, a pesar de sus esfuerzos, Obama no quiso hacerse una foto con él en Washington y, evitó su compañía a solas.


Momento ideal, pues, para que desde España se presionase a Obiang para que tome medidas antitsunami. Pero no, por lo visto, el Gobierno de Zapatero ha preferido seguir el mal ejemplo de Sarkozy con el derrocado Ben Alí, al que protegió hasta el último momento con planes de envío de fuerzas antidisturbio francesas incluidos para acabar con la revuelta como Alá manda.


Las declaraciones de Bono van por el camino contrario, el de animar a Obiang a perseverar en sus crímenes y en la rapiña de los ingresos petroleros. Así que no nos extrañemos de que un día los intereses comerciales de España tengan que apechugar como los franceses en Túnez, con las graves secuelas del rencor del pueblo contra quienes no quisieron escuchar su voz. Quién sabe si entonces no tendremos que pasar por el mal trago por el que están pasando los franceses al descubrir que la sordera de sus políticos tenía mucho que ver con los efectos adversos para el oído de tantas vacaciones y cruceros regalados a costa del contribuyente tunecino.


Por el momento, que Bono no diga que nadie le dijo nada, porque en Malabo el escritor y bloguera Juan Tomás de Ávila Laurel le ha escrito una carta con un duro acuse de recibo: el comienzo de una huelga de hambre con la que pone su vida en manos del presidente del Congreso de los diputados de España. Aquí tenéis la información.

PD. Ya he visto los comentarios en el anterior post sobre el conflicto saharaui. Prometo contestar.




sábado, 5 de febrero de 2011

SÁHARA: EL PELIGRO PARA MARRUECOS DE LOS RESCOLDOS DE GDAIM IZIK


Participantes de la reunión saharaui que el pasado día 29 hizo en Marrakech balance de los dramáticos sucesos de Gdaim Izik y reivindicó el arranque de la protesta del campamento. Mohamed Fadel Alí Brahim asoma el segundo de izquierda a derecha.

Ya en noviembre hubo unanimidad en que el plante del campamento Gdaim Izik, a 18 kilómetros en El Aaiún, había arrancado como una protesta saharaui para exigir trabajo y una vida digna. La noticia de una reunión celebrada en Marrakech el pasado día 29, a la que asistieron unos cien intelectuales, empresarios y líderes tradicionales saharauis, parece confirmar el dato que convierte esta revuelta en el precedente de esa explosión de indignación popular que en Túnez acabó con Ben Alí y en Egipto ha acorralado a Hosni Mubarak.

Las fuerzas de ocupación marroquí sofocaron la protesta con una masacre que, del campamento, se extendió a El Aaiún. Aquello se quedó en un conato pero las desapariciones de saharauis, las detenciones arbitrarias, las palizas, los saqueos de viviendas donde se degolló, violó a las esposas, hermanas y madres, apaleó a los niños y se arrasaron los bienes tanto de los que se manifestaron como los que no, han dejado unos rescoldos que podrían prender el incendio en un ambiente que, con lo de Túnez y Egipto, tiene ahora doble motivo para calentarse.

Reflejo de este estado de ánimo es que, ante luz y taquígrafos (la reunión estuvo abierta a la presencia de la prensa marroquí), los participantes del evento en Marrakech fueron subiendo a la tribuna de oradores para hacer balance de la tragedia que se desencadenó con el asalto militar marroquí al campamento. No fue precisamente para apoyar la versión oficial con la que el régimen de Mohamed VI, con la ayuda de sus aliados los Gobiernos de Sarkozy y Zapatero, ha intentado ocultar la verdad atribuyendo la revuelta a un sórdido contubernio manejado por islamistas de Al Qaeda conectados al Polisario.

El comité organizador del acto de Marrakech ha rechazado esta versión y ha cuestionado el informe de la comisión parlamentaria a la que el Gobierno de Rabat encargó una investigación de lo ocurrido. Como prueba de que Rabat ha mentido, los saharauis que hablaron en Marrakech se han declarado sin tapujos como los responsables del comienzo de la protesta. Dato importante, han lanzado una dura advertencia al régimen de Mohamed VI en un comunicado final: las causas que desencadenaron la protesta persisten y amenazan con conducir a “más tensión social y política” y, para desactivar el peligro, las autoridades deberían empezar por liberar a los detenidos.

El mensaje es claro en un momento en que todos los autócratas y dictadores, incluso más al sur del Sáhara, miran de reojo la ola del tsunami por si acaso cambia súbitamente de rumbo y les alcanza. Cada uno hace lo que puede para prevenir la llegada de la ola. Unos, como es precisamente el caso de Mohamed VI, saboteando las citas en Facebook para que no prospere el llamamiento a la explosión de la ira en su contra que ya se ha hecho para el próximo día 20. Otros, como es el caso de Abdelaziz Bouteflika en Argelia dándose prisa en eliminar motivos de disgusto con medidas como las que el pasado jueves han acabado con el toque de queda que llevaba vigente en el país desde hace 19 años. Pase que lo que pase, pues a Bouteflika también le amenaza una convocatoria de manis, a Obama, le ha gustado su maniobra acompañada por la solemne promesa de dar también mayor manga ancha a los partidos de la oposición.

Vamos, que no es momento, ahora que EEUU le ha advertido a los autócratas árabes que se acabaron las contemplaciones con sus métodos represivos, de sofocar posibles brotes de descontento popular como Mohamed VI hizo en noviembre en El Aaiún. De ahí que resulte difícil comprender esas informaciones que hablan de reuniones secretas entre el Frente Polisario y Marruecos y que, según se dice, podrían desembocar en la implantación de un plan Baker II que los invasores alauitas rechazaron cuando se sentían fuertes.


¿INICIATIVA DE TRIBUS SAHARAUIS?


Volviendo a lo de la reunión saharaui de Marrakech. La información sobre el evento fue recogida por varios medios marroquíes
en lengua árabe (otro ejemplo es la página del diario Al Watan de la imagen a la derecha) que incluyeron el texto del comunicado final. En estas crónicas se subraya que el encuentro fue el asunto de una sola tribu, los Ait Lahsen. Al enterarme de que entre los asistentes se encontraba Mohamed Fadel Alí Brahim, el antiguo funcionario de Hacienda en la provincia española del Sáhara del que ya hablé en este diario (leer aquí y aquí), le pregunté si se trataba de una iniciativa tribal.

Me reconoció que, efectivamente, la reunión fue convocada por un comité integrado exclusivamente por gente de los Ait Lahsen pero, insistió, la razón de ello no tiene que ver con ninguna estrategia tribal sino con la pura dinámica de los hechos. Me contó que los Ait Lahsen, a los que él pertenece, forman parte de la tribu fronteriza de los Tecna que, como otros grupos saharauis, tienen parientes a un lado y otro de las fronteras del Sáhara. Su ubicación en torno al límite septentrional del territorio, les hizo sospechosos (ya en tiempos de la colonia española) de simpatizar en exceso con los sultanes alauitas. Tanto, que el propio rey Hassán II, padre de Mohamed VI, apostó por ellos cuando en 1991 movió ficha para inflar con supuestos simpatizantes de la anexión, el censo de votantes para el referéndum de autodeterminación que la ONU iba a organizar para el Sáhara: los parientes de Mohamed Fadel a los que la colonización había dejado del otro lado de la frontera, formaron el grueso de la avalancha de miles de colonos de lo que se llamó la Segunda Marcha Verde sobre El Aaiún.

Al final, el referéndum de la ONU no se celebró y estos Ait Lahsen llegados del sur de Marruecos, fueron relegados en una barriada de miserables chabolas de El Aaiún. De nada ha servido que reclamasen trabajo y, sobre todo, terreno para construir una vivienda digna porque en la ciudad no quedan fincas disponibles. La culpa no sólo es del desmesurado crecimiento que ha experimentado la ciudad sino, sobre todo, de la estrategia con la que los representantes de Rabat han pagado los servicios del que sí es su abnegado peón, el líder del Corcas Jalijenna Uld Rachid. Por lo visto, las historias que circulan por El Aaiún sobre la codicia y amasamiento de riquezas de este oscuro personaje y su familia, nada tienen que envidiar a las que en Túnez alimentó el clan de los Trebelsi.

Hartos de la situación, esta comunidad de damnificados saharauis constituyó un comité de representantes que se encargaron de transmitir al Gobierno de Rabat un “hasta aquí hemos llegado”. Como vieron que no se tomaban en serio sus demandas, se marcharon de El Aaiún a plantar las primeras jaimas de lo que pasó a ser el campamento de Gdaim Izik. Pronto se les unieron saharauis de otras tribus como los izarguiyin y los erguibats.

Mohamed Fadel no estuvo en el El Aaiún durante los días de batalla campal, aunque sí tiene parientes víctimas de la represión. Pero dice que, según lo que se contó en Marrakech, el tribalismo asomó en el campamento cuando el comité saharaui que negociaba una solución con las autoridades, rechazó la exigencia de que Jalijenna Uld Rachid apareciese como el responsable del final feliz. El acuerdo estaba a punto pero, el jefe del Corcas no sólo reaccionó empujando para que los marroquíes entrasen a saco en el campamento, sino que avisó a los suyos (erguibats) que estaban allí, dándoles la consigna que abandonasen el recinto. La buena noticia es que no le hicieron caso.

¿Y ahora qué? El comunicado de los Ait Lahsen dice que hay que seguir con lo que la represión sólo interrumpió. Exigen que se acabe con esa exclusión tribal que arrastran por ese injusto estigma de promarroquíes pero, dice Mohamed Fadel, sus planteamientos están abiertos para que, como en los campamentos, todo el que sienta que tiene que luchar por sus derechos, se una. Para que no haya dudas puso mucho énfasis en ello en su intervención en Marrakech y en una carta que envió a los demás asistentes días después. Para quienes quieran leer su texto, aquí lo tienen en este enlace.

viernes, 21 de enero de 2011

¿DE QUÉ VAN A HABLAR ZAPATERO Y SARKOZY?

¿De qué van a hablar hoy Zapatero y Sarkozy en su encuentro en París? Decían los informativos que, en cuanto terminase el Consejo de Ministros, Zapatero salía disparado en un avión para Francia para hablar con su colega el hipepresidente Sarkozy de la crisis económica. Pero seguro que, además, algo cae en ese encuentro sobre el tema del Sáhara Occidental. Una vez más, Zapatero y Sarkozy han quedado coincidiendo con el comienzo de una nueva ronda de diálogo entre el Frente POLISARIO y Marruecos en EEUU y, parece ser, Mohamed VI está algo inquieto con la actitud que está tomando la diplomacia americana en el asunto.


Sin duda que el tema económico es el plato fuerte de las conversaciones Zapatero-Sarkozy. Pero seguro que ese “lanzar a comunidad internacional un mensaje tranquilizador” hay que traducirlo no tanto porque Zapatero lleve en su carpeta soluciones e iniciativas geniales para apuntalar el euro, sino más bien, en clave de lograr un capote público de Sarkozy para callar los rumores de que España pueda ser el siguiente roto a la griega de la ya maltrecha solvencia europea.

A Sarkozy también le conviene cerrarle el paso a los malpensados que con sus habladurías contribuyen a disparar el precio de nuestra deuda y estrechar el cerco de los números rojos a nuestras finanzas. Pero es que, además, Zapatero también tiene que contar con su apoyo en relación con ETA, para que tenga cierto aire de credibilidad esa posibilidad de tregua y diálogo que ahora se ha convertido en una de las pocas bazas del Gobierno socialista de dar alguna buena noticia.


Muchos favores son esos, pero Zapatero tiene bazas que ofrecer en contrapartida en un asunto que le interesa mucho a Sarkozy que es el tema del Sáhara Occidental. Más aún en un momento en que al sistema neocolonial de la Françafrique no hacen más que crecerle los enanos: no había todavía logrado zanjar la crisis en Costa de Marfil, que ahora tiene ante sí la incómoda incertidumbre de una Túnez que, sin Ben Alí, quién sabe si seguirá siendo el sumiso y valioso peón que, desde la independencia, este país ha sido para la geopolítica francesa, tanto en el Magreb (alineado con Marruecos en contra de la insumisa Argelia) como en la Liga Árabe, o las votaciones de la ONU.


No incluyo en el pliego de peticiones de Zapatero a Sarko esa ayuda que dicen también va a solicitarle para que el inefable Moratinos se asegure un nuevo buen empleo al frente de la FAO mientras el PSOE pasa a la oposición: la verdad, con los grandes servicios que el ex ministro de Exteriores le ha rendido a Francia con una política descaradamente alineada con su visión del mundo, especialmente en el tema de Palestina y, sobre todo, el del Sáhara Occidental (la Trini tendrá difícil superar su promarroquinismo), lo natural es que la diplomacia francesa maniobrase de motu propio para situar a tan entregado “amigo” en un organismo donde podrá serle de nuevo útil.

sábado, 15 de enero de 2011

CAMBIO DE AIRES EN LA GEOPOLÍTICA AFRICANA



©NASA/Foto de la Tierra llena tomada desde el módulo de mando del Apolo 17

2011 arrancó muy agitado en África. Hay muchas noticias, muchas incógnitas y, sobre todo, asoman nuevas variables que podrían trastocar dinámicas geopolíticas enquistadas desde los tiempos de la guerra fría:


-En TÚNEZ el malestar popular ha acabado con una dictadura que llevaba 23 años asentada y que parecía tan sólida que la señora del huido autócrata Ben Alí lo tenía todo previsto para heredar el mando de su marido, bastante mayor que ella y con serios problemas de salud.

Se trataba de uno de esos ejemplos de despotismo con apariencia muy decente gracias a la connivencia con la que Francia, la ex metrópolis de Túnez, en comandita con Italia, han liderado en la Unión Europea un movimiento de comprensión hacia la violación de los derechos humanos con el pretexto de que, comparado con otros regímenes árabes, el de Ben Alí no era tan malo. Los argumentos en que se apoyaba esta tolerancia (estabilidad, apoyo en la lucha contra el terrorismo y supuesta marcha democratizadora) eran muy parecidos a los que han logrado situar a Marruecos como socio preferente de la Unión Europea, a pesar de la falta de libertades que padecen los marroquíes, y a pesar de las atrocidades que sufren los saharauis desde la invasión de 1975.

Hay quien dice ahora que las filtraciones de Wikileaks haciendo pública la corrupción y modos mafiosos de la dictadura, dieron la puntilla a una situación muy minada por la injusticia y la represión y que la de Túnez podría ser la primera Wiki-revolución. Por eso, a la vez que se sigue con mucha atención el aterrizaje de la revolución tunecina, hay cierta alerta por las posibles repercusiones o efecto contagio en el resto del Magreb, especialmente en Marruecos, donde la monarquía alauita también salió muy mal parada en las wikifiltraciones de la diplomacia americana.


-En NÍGER, un nuevo golpe del Al Qaeda saheliano volvió a dejar por los suelos la estrategia de intervención militar de Sarkozy en esta región para acabar con el fundamentalismo islámico. No hubo forma de rescatar con vida a los dos franceses secuestrados en un restaurante de Niamey, la capital. El trágico suceso ha puesto la política sobre África en primera línea en el encuentro que Sarkozy tuvo con Obama esta semana. De ahí que, además de hablar del G-20 y el G-8 y el cómo recuperar la salud del sistema financiero internacional, el presidente francés destacase en Washington la necesidad de que Francia y EEUU trabajen conjuntamente para erradicar esta lacra. Definitivamente, Sarkozy le ha dado la espalda a esas voces que atribuían el Al Qaeda saheliano a un invento montado en oscuras cloacas argelinas para dar al presidente argelino Abdelaziz Buteflika el pretexto de poder jugar, como está haciendo, el papel de líder regional de la lucha contra el terrorismo.


-En COSTA DE MARFIL, aparentemente, tenemos un escenario de crisis clásica con un presidente, Laurent Gbagbo, que ha perdido las elecciones y se niega a aceptar el triunfo de su rival, Alassane Uattara. El problema es más complejo pero su solución se ha convertido en un precedente clave para otros países africanos, como Nigeria, República Democrática de Congo y Chad, donde este nuevo año deberían celebrarse elecciones. En los países con dictadura como Guinea Ecuatorial y que no tienen consultas a la vista, los grupos opositores aplauden la unanimidad de la comunidad internacional para que Gbagbo acate las reglas del juego democrático. Pero sobre todo, la crisis marfileña se ha convertido en la oportunidad de Sarkozy de demostrarle al presidente de EEUU su valía de principal aliado en el continente (esa que Hillary Clinton destaca en uno de los cables filtrados por Wikileaks) y hasta dónde puede llegar esa cooperación franco-americana que parece haber convertido en un mal recuerdo la pelea sin cuartel entre los presidentes Chirac y Bush.

Obama dijo en Accra en 2009 que las cleptocracias africanas son el cáncer del desarrollo africano y Sarkozy ha prometido un cambio de tercio en la política de Francia en el continente que precisamente ha apoyado estas tiranías para asegurar la permanencia de su grandeur imperial. A ver si cumple y su condena a Gbagbo no se queda en una maniobra, como dice el todavía presidente marfileño, para eliminar a un político con el que no se lleva bien. Por el momento parece que Obama le ha dado un voto de confianza a Sarko y le ha dejado la batuta que le corresponde a Francia como antigua metrópolis colonial, para poner orden en un país que fue el escaparate de la francofonía en en África occidental.


-Pero, sin duda, mucho más importante es la evolución en SUDÁN, con la celebración del referéndum que da opción al sur del país de convertirse en la nación número 54 del continente. La tranquilidad en la que ha discurrido la consulta demuestra que África se ha convertido en un punto prioritario en la agenda internacional de las grandes potencias. Difícilmente se podría haber logrado el silencio de las armas en ese escenario altamente inflamable, sin la cooperación franco-americana en el continente (supuestamente para hacer causa común contra la penetración china); sin las presiones de EEUU, vital apoyo de la causa del referéndum secesionista, para que los sudaneses del sur cediesen dando contrapartidas compensatorias a los derrotados sudaneses del Norte o sin los chinos, los valedores del régimen islamista y genocida de Jartum, apretando las tuercas para que esta vez sus protegidos no se pongan en evidencia saboteando la consulta. Aunque el resultado estaba cantado a favor de la independencia, todavía queda mucho que negociar sobre petróleo, sobre el agua del Nilo que da la vida a los africanos desde Etiopía hasta Alejandría, sobre delimitación de fronteras...


Hay expertos que barajan todavía la posibilidad de que el sur de Sudán, una vez reconocida su independencia, pueda avenirse a evitar la ruptura total aceptando formar una confederación con el Norte. Quién sabe, todavía hay un largo trecho y la paz es muy vulnerable. Pero lo que ocurra en Sudán podría marcar la pauta para otros países donde aletea el secesionismo como, por ejemplo, la atribulada Costa de Marfil. Hay quien dice que, hasta podría servir de ensayo para la solución del Sáhara Occidental. Nada tiene que ver el caso de los sudaneses del sur (un ejemplo de secesión) con el de los saharauis que nunca fueron marroquíes. Pero, si Obama, Francia y China, entre otros, consienten la independencia del sur de Sudán, que no tenía reconocido el derecho a la autodeterminación como sí lo tienen los saharauis, a ver adónde queda esa tesis con la que Mohamed VI y la propia Francia defienden que el Sáhara debe ser marroquí porque lo que ahora se lleva en geopolítica son las grandes unidades…

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